Cultivar la gratitud para fortalecer nuestro sistema nervioso.

El sistema nervioso es el sustrato físico que nos permite tener pensamientos, emociones, recuerdos y dar sentido a todas nuestras experiencias. El encuentro entre lo físico-material y lo etéreo-espiritual se da en el asombroso despliegue de neuronas, sinapsis y hormonas que constantemente llenan nuestro organismo de actividad y vida.                                       Lejos de ver el ser humano meramente como una maquina pre destinada a funcionar de una manera u otra, entender el sistema nervioso nos permite tomar consciencia de la complejidad que nos define y que hace posible nuestra propia libertad.

¿Qué tiene que ver la gratitud con todo esto?  En las últimas semanas he estado leyendo mucho al respecto y me ha parecido muy inspirador publicar algunas reflexiones antes de las fiestas de Solsticio, Navidad y fin de año, una época que tiene mucho que ver con los dones, la gratitud y la adversidad.

amy-tanathorn

Amy Tanathorn

Más

Ser padres y madres sin culpabilidad… un reto de nuestra época

Me encuentro con mucha frecuencia en contacto con familias y personas que se dedican con mucho fervor a la búsqueda de experiencias y modalidades de vida más cercanas a los valores de respeto, cooperación, inclusividad, integración, autonomía… Muchas veces esta búsqueda empieza o se hace más fuerte cuando nos convertimos en padres y de repente se abre la gran cuestión: “¿Cómo educaré a mis hij@s?”

Esta simple pregunta puede propulsarnos en una trayectoria de reflexión, revisión y cambios muy profundos que nos implican desde la perspectiva más intima y delicada de nuestro ser. L@s niñ@s nos traen la maravillosa posibilidad de re-inventarnos, de re-inventar nuestro entorno y, quizás, ¡el mundo entero!

L@s niñ@s nos traen la valiosa, y a veces dolorosa, posibilidad de conectar con nuestros límites y carencias, con todo lo que no tenemos y no hemos tenido, con todo lo que quiere decir ser humanos en este momento de desconexión tan profunda. L@s niñ@s nos traen el imperativo de re-conectar, de re-encontrarnos… “cómo”, sigue siendo un interrogante que cada un@ vive a su manera.

Lo que me parece fundamental en mis encuentros con familias y proyectos educativos es resaltar dos puntos:

1. ¡Estamos perdid@s y todo va bien! No tenemos que saberlo todo y ni siquiera hacerlo bien.

2. Estamos perdid@s porque hemos perdido lo que nos hace sentir segur@s: nuestra comunidad, el contacto con el entorno natural y una referencia cultural compartida y saludable.

Me parece importante resaltar estos 2 puntos para calmar esta ansiedad y culpabilidad que nos acecha y para entender bien la causa de nuestro predicamento.

Para salir de aquí no necesitamos nuevas teorías, necesitamos reconstruir el tejido social que nos sostiene como comunidad, necesitamos recuperar nuestra capacidad de observar, sentir, reflexionar y compartir nuestras reflexiones y experiencias con el fin de ser capaces de impulsar una nueva cultura. Es un camino que nos pide estar dispuest@s a desmontarnos y re-montarnos con muy pocas instrucciones, de abrirnos a los demás con confianza y valentía, arriesgando nuestra “sagrada” individualidad; ser pacientes y compasiv@s con el tiempo y los errores que todo esto conlleva.

Dudo que en épocas pasadas los padres y madres se sintieran tan incómod@s con su forma de educar, para bien y para mal se sentían respaldad@s por su comunidad y por un entorno cultural cohesionado que les ofrecía pautas compartidas y sólidas. Hemos perdido todo esto, pero hemos ganado la gran oportunidad de re-inventar nuestra cultura, de re-animarla a través de nuestras preguntas e inquietudes; de convertirnos en sujetos partícipes y creadores en nuestro entorno. No estamos muy bien preparad@s, esto es verdad, pero nuestra ilusión y determinación son nuestros grandes tesoros. La culpabilidad que sentimos frente a esta situación nos pone en contacto con nuestro deseo de ofrecer a nuestros hij@s todo lo mejor y, a la vez, con la necesidad de mirarnos con compasión. Desde la culpabilidad no surge mucho de valor, en mi experiencia.

En mi formación como maestra Waldorf tuve la suerte de tener un tutor que me dijo algo muy inspirador: “Fracasa, fracasa, vuelve a fracasar… ¡pero fracasa mejor! L@s niños no se fijan en las caídas sino en que cada vez ¡te vuelves a poner de pie!”. Os ofrezco estas palabras con mucho amor e ilusión por todo lo que estamos intentando construir junt@s!

En este video hablo de uno de los temas que parecen generar más interés y confusión: los limites.

¡Os invito a mirarlo y compartir vuestras reflexiones, preguntas y respuestas!

Educación Emocional en la adolescencia…un proceso de autoconstrucción

Hay mucho interés hoy en día hacia la Educación Emocional, o lo que a momentos también se define cómo Gestión Emocional… cada día encontramos estudios y recercas científicas que nos revelan una cosa sorprendente: el ser humano se siente mucho mejor cuando sus emociones están reconocidas, expresadas y comprendidas!

Lo digo un poco en broma porqué me hace gracia como de repente algo que ya sabíamos a nivel intuitivo, cobra más legitimidad al tener la etiqueta de “científico “, pero es indudable que alguna de estas recercas están ofreciendo más detalles a la hora de entender los mecanismos y procesos fisiológicos vinculados con las emociones, algo que puede ser sumamente interesante y útil.

Tengo que reconocer que los términos Gestión Emocional o Educación Emocional me preocupan un poco…me suenan a un enfoque que propone intervenir en el ámbito emocional para regularlo, guiarlo, cambiarlo…esto me preocupa porqué esencialmente creo que las emociones, siendo la expresión de algo muy intimo y vulnerable, necesitan, antes de todo, un espacio seguro para poder existir y ser reconocidas tal y cual como son. Generalmente me refiero a este espacio como “empatía”. La empatía literalmente genera un espacio interior donde la emoción puede manifestarse y expresar su esencia sin “pero”. La empatía no dice “Ya se que estás enfadada, pero…”

Forgiveness-Leaves-No-Trace

Más

Hablame, mi alma, y cuentame un cuento…

“Dios dio el lenguaje a los seres humanos para que se contarán cuentos” Anónimo

Espero no pertenecer a la ultima generación que tuve la experiencia de tener adult@s que le contaban cuentos como parte natural de su infancia. Estas memorias todavía están guardadas como pequeños tesoros en mi ser.

Lo interesante es que no son los cuentos en sí lo que recuerdo, sino la experiencia en su totalidad: la sensación de confort y seguridad, la conexión con la persona que me los contaba, el deleite en ver el cuento desplegarse en mi imaginación, la confianza de saber que todo acabaría bien al final. Y luego, también, como estos cuentos aparecían en mis juegos, mis dibujos, mis pensamientos. Puedo decir que algunos de los personajes de estos cuentos fueron mis primeras referencias como modelos de comportamiento

.IMG_2016

Aunque en estas memorias se mezclan cuentos leídos y cuentos contados, siento con certeza que fueron los cuentos contados los que generaron las memorias más vívidas, más ricas, más significativas. Hay una diferencia enorme entre leer y contar un cuento, y espero poderme acercar a la esencia del porqué.

En la historia de la evolución de la humanidad encontramos culturas milenarias que no tenían todavía la escritura. Incluso con la aparición de la escritura, la gran mayoría de la  población no la utilizaba o ni siquiera la conocía hasta una época relativamente reciente. Esto quiere decir que la cultura, en el sentido de todo lo que da cohesión a un determinado grupo social, se transmitía a través de la palabra.

El lenguaje es, sin duda, una facultad que distingue el ser humano de todos los demás seres vivos. Esto no quiere negar el hecho que otros seres vivos tengan la capacidad de comunicarse, pero el nivel de precisión, complejidad, riqueza y poder evocativo del lenguaje humano es digno de asombro.

Rudolf Steiner, el eminente filósofo austriaco impulsor del movimiento de escuelas Waldorf, dice: “…la historia de la formación del lenguaje origina cualidades en el alma del ser humano. Es realmente imposible llegar a una comprensión del vocabulario de cualquier lengua moderna sin entender la naturaleza de su alma… Cuanto más lejos vayamos en la historia de la humanidad, más vida hallamos en todo lo referente al lenguaje, tanto en la fuerzas del alma humana como las fuerzas que moldean el cuerpo del ser humano… Una comprensión del ser humano puede guiarnos hacia el íntimo descubrimiento de cómo el sonido del habla está conectado con aquello que más deseamos revelar del alma y el espíritu.”

En muchas culturas, las palabras eran consideradas mágicas, dotadas de un poder misterioso y digno de respeto. “Ser de palabra” significa ser fiel y consecuente con la realidad que las palabras han definido. Cuando el lenguaje se convierte en cuento, realmente podemos tocar su fuerza mágica y creadora.

En las culturas ancestrales, como la de Irlanda, los bardos ocupaban un lugar de prestigio en la sociedad, precisamente porque ellos guardaban en su memoria, a través de los cuentos, la memoria colectiva: los sucesos, las leyes… pero también las leyendas y la mitología creadora. Los bardos eran temidos porque, a través de sus palabras, podían traer suerte o desgracia; tenían el poder de humillar un cacique y quitarle su dignidad. Los druidas, en cambio, conocían los secretos del mundo natural y espiritual (que en aquellos días no eran distintos), ya que conocían los nombres secretos de los elementos, y poseer un nombre quiere decir tener poder sobre la esencia de lo nombrado. Un hechizo se produce a través de la palabra, actúa de forma sutil sin embargo poderosa sobre el destino del encantado .

En su libro “En ausencia de lo sagrado”, Jerry Mander nos deja un testimonio muy interesante de la cultura oral de los Dene e Inuit del norte de Canadá. En sus entrevistas con algunos miembros de los clanes de estas tribus, que llegan a formar hasta 26 comunidades, escuchamos los recuerdos conmovedores de una época pasada: “Cuando era pequeña, nos contaban los mismos cuentos una y otra vez, y al final pedíamos que nos los contaran una vez más. Y cada uno contaba el cuento un poco diferente. Todas las abuelas y los abuelos estaban en ello. Los ancianos eran buenísimos al contar cuentos. Tenían una amplitud y nivel de lenguaje que mi generación ya no tiene. Tenían un arte muy refinado, proyectaban sus cuentos no sólo con la voz, sino con todo el cuerpo: así que cada vez que los escuchabas, escuchaba algo nuevo.

Hay un nivel consciente y uno inconsciente al contar cuentos. Las leyendas son instrumentos que ayudan a crecer de alguna manera. Lo que cuenta es la fuerza de las emociones en la experiencia.” En este testimonio ya podemos empezar a entender por qué contar un cuento es totalmente distinto a leerlo.

Cuando estamos implicadas en el acto de contar, la calidad de nuestra presencia es determinante. Cuando contamos un cuentos estamos despiertas, nuestra atención está activamente desarrollando el cuento y a la vez está conectando con los oyentes. Sin un libro en medio, podemos fijarnos en las expresiones, las reacciones… incluso la respiración de todos los participantes. Y consecuentemente responder a ellos. Se genera un vínculo emocional que nos une y nos permite vivir este momento profundamente juntos. Sin un libro en medio, nuestros cuerpos están libres y activos, nuestra intuición está conectada con el ahora, nuestra mente es ágil y puede responder a los estímulos presentes. El cuento se convierte en un ser vivo, que nos incluye y nos transforma, y a la vez es transformado por nosotras.

Contar cuentos es un acto que genera cohesión a nivel emocional y cultural, y también favorece la integración de emociones, vivencias y conocimientos. El cuento, y la experiencia de escuchar/contar, actúan sobre las distintas partes de nuestro celebro generando integración y un estado de bien estar. El cuento, por su naturaleza, no sólo estimula las partes del cerebro que decodifican las palabras… ¡sino que también activa cualquiera de las partes que se activarían si estuviéramos experimentando los acontecimientos del cuento en la realidad!

En nuestra cultura actual considero la recuperación del arte de crear y contar cuentos como un acto necesario de sanación y de afirmación de todo lo que es válido y poderoso en el ser humano. Una acción en favor de la sabiduría ancestral de nuestros antepasados y un límite al impulso de alienación por el cual muchos individuos, grandes y pequeños, sufren en nuestra sociedad.

Para más información sobre mis charlas y talleres en “El arte de contar cuentos”, podéis mirar aquí.

Recuperar el significado de las Navidades

Ayer tuve una vídeo conferencia con un grupo de padres y madres que están impulsando un proyecto de educación Waldorf en Tenerife. Querían profundizar el tema de las fiestas de Navidad y como celebrarlas. La conversación que tuvimos me pareció interesante y por esto la comparto con vosotros, espero que os ofrezca algunas reflexiones valiosas.

navidad, waldorf, celebración, ritual,

¿
Cómo se celebran las fiestas de Navidad en una escuela Waldorf?

Cada escuela tiene su manera particular de celebrar las fiestas, no hay una receta estándar, aúnque hay ciertos elementos en común. Para mi lo más importante es que la celebración de una fiesta sea al resultado de un proceso autentico de investigación, reflexión y puesta en común de toda la comunidad. Hacer las cosas por hacerlas o “porqué así se hace en una escuela Waldorf”, para mi no tiene mucho sentido.

La cuestión más bien sería: ¿Porqué el ser humano, desde tiempos inmemorables, ha celebrado algunos acontecimientos como el cambio de estación o algún momento de su mitología, cosmología, religión? ¿ Que necesidades profundas y innatas se satisfacen a través de la celebración de una fiesta?
Celebrando nos convertimos en auténticos creadores de cultura, los rituales generan conexión con los ritmos de la naturaleza y nos ubican en nuestro entorno, crean vínculos en la comunidad y nos ofrecen una burbuja en el espacio/tiempo donde reflexionar de manera interna sobre nuestros procesos vitales.
Por lo tanto, en estos momentos, la escuela se convierte en el lugar que acoje la comunidad en tiempos cuando estos espacios son muy raros de encontrar. La escuela se convierte en el lugar de convergencia donde todos nos podemos reconocer, compartir y co crear. Creo que es fundamental que esto sea un proceso autentico y no solo “para los niños”, que no sea un acto vacío y superficial, que las familias no sean simples espectadoras si no partes integrantes de la creación de la celebración.

En este sentido la escuela cumple su función de transformación social y cultural, lo cual es uno de los pilares de la escuela Waldorf.

En nuestra comunidad no tenemos una visión homogénea a nivel espiritual ¿ cómo se gestiona esto?

Hoy en día nos encontramos todos en una situación de fragmentación a nivel espiritual. El individualismo ha llegado hasta el punto en que cada uno vive la espiritualidad de manera aislada y personal, a menudo mezclando varias tradiciones espirituales. Esto es un proceso que se está dando para satisfacer algunas necesidades importantes como la autenticidad, libertad, autodeterminación, coherencia y abertura que el sistema cultural/espiritual de hace muy pocos años no satisfacía. Pero este proceso, aún necesario, tiene un coste: las necesidades de pertenencia, conexión e interdependencia no están muy satisfechas en este ámbito.
Además vivimos en un entorno cultural que nos empuja cada vez más a ser simples consumidores, pasivos y privados de creatividad, en cada ámbito de nuestras vidas, incluso lo espiritual. Las fiestas han sido secuestradas por parte del capitalismo y convertidas en meras oportunidades para consumir.
En este panorama se hace muy importante juntarnos y compartir nuestras experiencias y recuperar, regenerar y co crear un nuevo recipiente para nuestra vida espiritual, un buque desde el cual todos podemos beber un trago.
Es un proceso que podemos empezar en nuestras escuelas y comunidades, buscando, de forma artística, lo que nos une, lo que es verdadero, lo que nos nutre.

¿En que manera podemos ofrecer unas celebraciones menos consumistas?

Creo que en primera instancia teniendo claro lo que estamos celebrando. Preguntandonos: ¿Cúal es el sentido de la Navidad para mi, para mi familia, para mi comunidad? A partir de esta claridad se generan maneras de visibilizar los procesos y valores inherentes a la fiesta.
Para mi la Navidad es conectada con la tensión entre Luz y Oscuridad, entre lo que  endurece y enfría y lo que ablandece y calienta, entre lo que es aniquilador y lo que trae vida y esperanza… en mi clase y en mi familia las fiestas de Navidad empezaban el primer Domingo de Adviento, celebrando el ritual de la Espiral de Luces, y todo el mes de Diciembre hasta el día de los reyes habían muchas oportunidades para reconocer esta danza entre Luz y Oscuridad de mil maneras: con cuentos, canciones, poesías, velas, actos de generosidad… los regalos eran una parte muy pequeña de todo este proceso. En mi familia también decidí rescatar mi herencia Cristiana contando el cuento de Jesús desde una perspectiva que autenticamente reflejaba mí conexión con esta figura, con su propósito en el mundo, con su mensaje. En los últimos años como maestra, sentí que esta parte ya no pertenecía en el colegio (quizás a raíz de tener una familia de testigos de Jehová en mi clase), y por lo tanto me mantuve en el tema Luz y Oscuridad dejando que cada familia decidiese como llevar la historia de Jesús en su casa. Pero si que conté un cuento de una familia muy pobre y del nacimiento de su hija…para mi la historia de Jesús tiene unos archetipos muy poderosos, sea a nivel espiritual, sea a nivel social, y no los quería perder.
Lo más que fortalecemos nuestra conexión auténtica con el sentido de las fiestas y lo más que ofrecemos celebraciones significativas, ricas, sandoras, lo más débil se hace el poder del consumismo.

¿ Qué hacer con los abuelos y abuelas que quieren comprar un montón de juguetes de plástico?

Ay, este es un tema muy delicado y cada familia tiene que encontrar su manera de lidiar con esto. Sinembrago hay un tema sistémico muy importante que reconocer: los abuelos están impulsados por su deseo de aportar algo valioso y enriquecedor y lo hacen de la mejor manera que pueden o saben. Ellos representan lo que es “viejo”, el orden establecido, la tradición. Nosotros representamos lo “nuevo”, que hoy en día, de manera muy simpática, quiere recuperar lo que es autenticamente tradicional y ancestral. Nos encontramos en una situación verdaderamente compleja… Lo que me parece interesante es respetar el orden sistémico y reconocer el valor de la intención de los abuelos, su deseo de aportar. También es importante abrir espacios para que el nuevo se pueda manifestar y cumplir su papel regenerador e innovador. ¿Cómo conseguirlos? Esto es el reto! Supongo que con compasión, calma, respecto, empatía y humor. Compartiendo la información que tenemos que nos hace pensar lo que pensamos, estableciendo espacios de reflexión, de tolerancia, de reconocimiento…
Fortaleciendo los vínculos entre las personas con ideas afines en nuestras comunidades, para apoyarnos en el camino, que no es fácil pero es rico.

Para apoyar este proceso de reflexión sobre las fiestas y su significado interior, empezaré a publicar algunos posts en esta pagina a partir del día 19. Si os interesa participar en este camino, podéis suscribir al blog y aportar comentarios con vuestras reflexiones y experiencia.

Si os ha gustado el post, os agradezco que lo compartáis y que dejáis un comentario

 

Crear un cuento, crear un mundo

Siempre me llena de emoción la oportunidad de crear un cuento… Es un momento mágico, como una gestación, un evento misterioso y creativo que dará a la luz algo vivo y poderoso.

Crear un cuento significa para mí un acto de armonización entre el consciente y el inconsciente, lo racional y lo irracional, lo conocido y el desconocido… es un proceso que estimula una implicación profunda con la vida en su sentido más amplio, con sus imágenes y arquetipos, y con lo que es inherente al ser human@. En el proceso de llamar el cuento a manifestarse, se abren puertas, se sueltan nudos, se conectan realidades y la energía de la vida fluye, dando nutrición y fuerza al alma.

Más

El movimiento, nuestro primer lenguaje

El trabajo de Annie Brook y Bonnie Bainbridge Cohen, llamado Body Mind Centering, ofrece una mirada muy profunda sobre lo que es el desarrollo del ser humano, aportando una experiencia vivencial de los primeros procesos vitales y sus consecuentes efectos.

El movimiento, en este trabajo, no se entiende simplemente como una acto trivial que sirve para el desplazamiento o la realización de tareas, si no como un lenguaje muy complejo, universal y con implicaciones muy profundas para el desarrollo cognitivo y emocional.

el lenguaje del movimiento

 

En mi experiencia con las prácticas de Contact Improvisation y Movimiento Autentico he podido sentir como el movimiento entendido de esta manera puede ser un instrumento muy poderoso para crear conexión, sentido y satisfacción de una manera tan simple y aún así tan profunda, liberando energías inconscientes, imágenes, memorias y abriendo las puertas a una relación muy primordial con la esencia de lo que es el ser humano.

 En mi trabajo con bebés y niñ@s   pequeñ@s, he podido sentir con certeza que el movimiento es una manera de comunicarse y entenderse, un lenguaje universal que surge desde las profundidades de una conciencia pre-verbal y atávica.

Annie Brook, después de muchos años de búsqueda personal, ha logrado un nivel de comprensión muy detallado sobre los procesos fundamentales de este lenguaje, aportando un tesoro de información para entender las implicaciones neurológicas y psicológicas del desarrollo motriz.

En este articulo voy a ofrecer un resumen introductorio de este trabajo que me parece de suma importancia en nuestra experiencia de acompañantes, educador@s y padres, en el camino de auto conocimiento y sanación personal.

No es una sorpresa que en los últimos 20 años hayamos sido testigos de un incremento exponencial de niñ@s que presentan dificultades en muchos ámbitos, desde lo cognitivo a lo emocional y social. La abundancia de nuevas síndromes es la indicación de que algo está fallando de manera muy seria en la manera en la cual somos capaces de ofrecer a nuestr@s hij@s las condiciones adecuadas para un desarrollo sano y equilibrado.

Me parece fundamental intentar entender con claridad esta situación, no para culparnos y atraparnos en sensaciones de impotencia y arrepentimiento, si no para empoderarnos y sanarnos a nosotr@s mism@s y a l@s niñ@s en nuestro cuidado.

DESARROLLO EMBRIONAL

Según la ultimas investigaciones científicas en embriología parece ser que el feto tiene la capacidad de percibir, sentir emociones y decodificar su entorno. Su primera relación con este entorno pasa a través de una serie de movimientos primarios que están vinculados por un lado a la creación de un “mapa neurológico” sobre el cual se modelarán todos los sucesivos cambios evolutivos, y por el otro establecen un “guión emocional” a partir del cual las futuras experiencias serán filtradas y gestionadas.

 

movimiento embrionalA partir del momento de la concepción, se generan toda una serie de experiencias que quedan fijadas en la memoria celular de la persona y que permanecen allí, de manera inconsciente, a lo largo de toda la vida. El entorno emocional en el cual las primeras células del feto se desarrollan, generan un contexto impactante y de alguna manera determinante (aunque siempre hay la posibilidad de transformar los efectos de este contexto a través de la conciencia y voluntad personal).

Las circunstancias de nuestra concepción, gestación y nacimiento, así como de nuestro primer año de vida, constituyen la base de nuestra organización psico-motriz, registrada en el sitio más recóndito de nuestra conciencia: el celebro límbico.

Los movimientos de desarrollose dividen en: patrones prevertebrales, vertebrales y reflejos primarios/primitivos, cada uno con su función en el desarrollo de las capacidades cognitivas. Cualquier interferencia en este proceso tendrá unas consecuencias visibles en la organización del individuo y su forma de relacionarse con el entorno, con la vida.

El primer movimiento que encontramos está relacionado con la contracción y expansión. La creación de los órganos se funda en esta pulsión y la primera experiencia que tiene el feto al relacionarse con su entorno es a través de este movimiento de flexión y extensión. Así se empieza a fortalecer el tono muscular tan importante para el futuro desarrollo de todo el organismo y su funcionamiento. También este movimiento tiene un significado a nivel emocional y psicológico.

A través de la flexión tomo conciencia de mi misma, de mi interior y me abandono al apoyo que siento a mi alrededor, confiando en él. En la extensión actúo y me abro a mi entorno a partir de un impulso interno, mi interés está fuera de mí. El ritmo en el cual se alternan estos dos movimientos es el ritmo de la danza de nuestra vida.

little hand

La Cuestión de los Límites

Dentro del marco de la educación y el acompañamiento, creo que es fundamental plantearse la cuestión de los límites.

Como adultas en relación a las niñas, es evidente que nuestra posición determinará una vivencia de los límites u otra.

Más

El Miedo a las Matemáticas

 Es bastante usual, en un grupo de     personas, encontrar un alto porcentage  de los que declaran: “A mí las mates  siempre me han ido fatal! Tengo un bloqueo”…

Tengo que reconocer que yo también me encontraba en esta familia de “desastres matemáticos”….desde primaria mi maestra me dijo “Tu serás una filosofa”, yo me lo tomé muy en serio y decidí que las matemáticas no eran para mí. Aunque tengo que reconocer que algunos de mis profesores eran realmente buenos y motivadores, a la hora de entrar en la escuela secundaria me faltaban tantos pasos y conceptos, que atender una clase de mates o una de chino era básicamente lo mismo para mí. Desde entonces he desarrollado una capacidad impresionante para mantener los numeros fuera de mi campo de atención. Si, en una conversación, se empieza a hablar de numeros, mi cerebro se desconecta automaticamente, así que sólo puedo oír un vago ruido hasta que la conversación no vuelve a otros temas….

Más

El papel del lenguaje en los cambios culturales y paradigmales

EL PAPEL DE LA LENGUA EN LA FORMACIÓN DE NUEVOS CONCEPTOS Y PARADIGMAS

Estaba asistiendo recientemente a una reunión de padres que están involucrados en proyectos relacionados con la educación alternativa. En el trascurso de unos pocos días, muchos grupos se presentaron con sus inspiraciones, desafíos y éxitos. Me pareció muy emocionante ver el entusiasmo con el que estos padres estaban poniendo sus corazones y mentes al servicio de la creación de un ambiente respectuoso para sus hijos.

Más

A %d blogueros les gusta esto: