La neurobiología del cambio: transformarnos es posible si entendemos nuestro sistema nervioso

¿Porqué cambiar parece tan difícil a veces? ¿Cuantas veces hemos intentado hacer cambios en nuestra vida y de alguna manera hemos terminado con algo entre frustración, decepción y desanimo? Estas experiencias nos pueden llevar a la conclusión que cambiar es muy difícil, casi imposible y que quizás tenemos que resignarnos y seguir de la misma manera. En mi propia búsqueda personal me he encontrado varias veces con libros y personas que también me decían: “Todo está perfecto tal como es, no hay que hacer nada”, y este enfoque tampoco me ofrecía mucho alivio, de hecho muy a menudo me despertaba enfado: «Cómo que todo está perfecto, con lo mal que lo estoy pasando!».

Muy afortunadamente en los últimos 2 años he podido descubrir y profundizar la Neuro Biología Interpersonal (NBIP), un campo relativamente nuevo de la neurociencia, liderado por científicos como Dan Siegle, Rick Hanson y Richard Mendius. Lo que la NBIP aporta es la comprensión de todo el sustrato fisiológico que sostiene nuestros procesos emocionales y cognitivos, cerrando la brecha entre el ámbito psicológico y el biológico, ofreciéndonos un enfoque más integrado y completo. De hecho, mucho de lo que propone la NBIP acaba siendo la confirmación de muchas prácticas milenarias, como la meditación, el canto, el trabajo con el cuerpo, pero añadiéndole el conocimiento de como todo esto actúa en nuestra fisiología, permitiendo que los varios enfoques terapéuticos realmente vayan en armonía con la naturaleza de nuestro sistema nervioso. Para mi, incorporar la NBIP en la práctica de la Comunicación Integrada es una manera de ampliar enormemente el potencial de transformación, desarrollo y bien estar personal y colectivo.

Neurons-by-Ardy-Rahman

No voy a profundizar mucho sobre todo lo que la NBIP nos puede ofrecer, ya que esto necesitaría un artículo muy largo, pero me gustaría ofrecer un par de conceptos que espero puedan servir como puerta de entrada en un camino de reflexión y búsqueda.

Es importante entender que cada pensamiento, experiencia, memoria, emoción, acción y reacción que ocurre necesita un respaldo a nivel fisiológico, o sea, un pensamiento no es simplemente un evento etéreo sino un proceso que tiene una componente muy concreta y material. Esto es evidente cuando observamos como nuestra manera de pensar es alterada, por ejemplo, cuando tomamos ciertas sustancias que actúan a nivel neuro-químico. Esto quiere decir que si queremos cambiar nuestra manera de pensar tenemos que tomar en consideración la parte fisiológica además de la psicológica. La componente fisiológica consiste en toda la red neuronal que forma parte de nuestro sistema nervioso. Cada pensamiento, emoción, acción etc. necesita la colaboración de varios millones de neuronas que se comunican entre ellas a través de pequeñas descargas eléctricas. En las palabras de Rick Hanson: “Las neuronas que se encienden juntas se vinculan juntas” y esto es el proceso que permite la creación de redes neuronales que sirven para establecer pensamientos, patrones y creencias entre otras muchas cosas. La buena noticia es que todas nuestras redes neuronales son plásticas, o sea, capaces de cambiar, pero bajo ciertas condiciones. En este video trato el tema de la neuroplasticidad en más profundidad.

Las condiciones fundamentales para que el cambio sea posible pueden parecer sencillas pero imprescindibles. Una de ellas está vinculada con esta idea que “todo está perfecto”, y me gustaría desglosar un poco lo que quiero decir con esto. Creo que esta frase nos apunta hacia la aceptación pero de una manera muy concreta. “Todo está perfecto” no quiere decir que no duele, que no es difícil, que tiene que seguir así. Para mi “todo está perfecto” es una manera de invitarme a considerar que las cosas son de la manera que son por toda una serie de factores que siguen leyes naturales constantes, y en este sentido son perfectas. Por ejemplo, el hecho que haya hambre en el mundo cuando podría ser perfectamente posible eliminarla, es el resultado de toda una serie de factores históricos, políticos, sociales, personales, culturales etc. que lejos de producir una situación deseable, son, sin embargo, el resultado comprensible, lógico y previsible de la interacción entre dichos factores. De la misma manera, nuestros patrones, hábitos, creencias etc. son el resultado de toda una serie de factores comprensibles. El primer ingrediente que permite el cambio es aceptar lo que queremos cambiar por lo que es. Aceptar no quiere decir rendirse y dejar que las cosas sigan yendo de una manera que no aporta bien estar, aceptar quiere decir reconocer la realidad de las cosas y cultivar una mirada un poco alejada de las reacciones emocionales que se generan en mi al mirar. Parece una paradoja, y de hecho creo que lo es, pero luchar para cambiar muy pocas veces trae resultados duraderos, los cambios llegan con una factura muy alta.  Empezar el cambio desde la aceptación, el reconocimiento e incluso respeto por lo que hay, establece un terreno de posible colaboración. Para poder aceptar también necesitamos utilizar nuestros juicios de manera constructiva, no para condenar lo que queremos cambiar sino para apuntar hacia lo que deseamos. Así que el juicio “egoísta” podría convertirse en mi aleado para marcarme el camino hacia la colaboración, el compartir, la consideración de lxs demás etc. Lo que acabo de describir no es otra cosa que un proceso de conexión empática con lo que queremos cambiar, el primer paso de un camino enriquecedor y sorprendente.

El otro ingrediente básico para el cambio es la capacidad de identificar las necesidades que se están cubriendo con el comportamiento o estrategia que queremos cambiar, y las necesidades que se quedan sacrificadas. Por ejemplo: fumar es una estrategia perfecta para aportar relajación, pertenencia, tranquilidad, seguridad y muchas otras cosas. Por otro lado las necesidades de bienestar, cuidado y salud quizás se ven perjudicadas. Valorar las necesidades que se cubren, aunque con una estrategia costosa, permite reconocer lo esencial detrás de la estrategia, lo que no queremos perder en el camino del cambio. Así que podemos empezar a plantearnos como sería posible encontrar una manera de conseguir relajamiento, pertenencia, tranquilidad, seguridad Y también bienestar, cuidado y salud. El cambio solo puede tener posibilidades de éxito si toma en consideración todas las necesidades y cuando todas las partes están de acuerdo en intentar este cambio. Forzarme a dejar de fumar no suele funcionar muy bien, también decirme que fumar está en orden divino y seguir fumando sin más no es, quizás, el camino más conveniente hacia la salud. Cuando la parte de mi que quiere fumar y la parte de mi que quiere cambiar han encontrado una relación de comprensión y respeto mutuo es mucho más fácil que surja una estrategia común que tenga una prospectiva de éxito.

La neuroplasticidad juega en nuestro favor cada vez que el cambio se propone de esta manera armónica, ya que la sensación vinculada será más positiva y por lo tanto más capaz de poner en marcha los procesos neuro-químicos necesarios para establecer nuevas conexiones neuronales y consolidarlas.  Aquí los ingredientes principales son la paciencia y la compasión. Deshacer estructuras neuronales que se han convertido en el equivalente de cemento no es algo que se hace de la noche a la mañana. Incluso es un proceso que puede implicar un cierto tipo de dolor. Tener paciencia con nuestro ritmo y proceso, reconocer el dolor, acompañarnos desde la compasión y el cariño, apoyarnos a través de cambios realistas y posibles son maneras de ser amables con nostrxs mismxs, y con lxs demás, a la hora de proponer cambios.

Las estructuras neuronales se consolidan a través de la repetición y de la atención. Todo aquello a lo que doy atención se hace más sólido, por lo tanto fijarme en mis pequeños éxitos va a reforzar mis conexiones incipientes y darle más posibilidades de convertirse en una red solida y segura que me puede acompañar en el proceso de crearme y recrearme, conscientemente y desde el respeto de mi propia integridad.

Tatiana Sibilia es facilitadora de Comunicación Integrada y ofrece sesiones de acompañamiento individual, presenciales o a distancia, talleres y cursos. Para saber más podéis contactar con ella a despertandolaeducaion@gmail.com .

Photo credit Neurons-by-Ardy-Rahman.jpg

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