¿Porqué amar duele tanto? Un camino de sanación para la pareja

Creo que el intento de vivir/estar en pareja es uno de los mayores retos con los cuales nos podemos enfrentar y, a la vez, aportarnos enormes oportunidades de aprendizaje. Desafortunadamente, pasa muy a menudo que el dolor que se genera dentro de las dinámicas de pareja nos impide realmente aprovechar este aprendizaje… y nos quedamos un poco aturdid@s. A veces nos olvidamos que amar no es una pelicula de Disney sino un compromiso a pasar por los caminos más asperos de nuestro corazón para descubrir su belleza selvaje.

“No gires tu cabeza al otro lado. Mira las partes vendadas, es por ahí que la luz entra en tu ser” Rumi

Me gustaría presentar en este artículo algunas de las ideas fundamentales que espero puedan ayudarnos a estar conectad@s con este potencial de aprendizaje.

hands and heart

La pareja como proyecto

Me parece cada vez más claro que la decisión de estar en pareja se puede equiparar a la decisión de empezar un proyecto. Aunque es verdad que a menudo nos encontramos en pareja sin al parecer haber tomado ninguna decisión consciente, me gustaría proponer que, aún así, hay un tema de decisión que es importante abordar.

Si estuviéramos pensando en empezar un negocio o un proyecto de cualquier tipo, una cuestión fundamental sería: “¿Cual es mi visión para este proyecto? ¿Qué es lo que quiero manifestar a través de él?”. Quizás esto parece un pensamiento frio y calculador, sin embargo, me gustaría proponer que lo veamos como una oportunidad para tomar consciencia de lo que es verdaderamente importante para nosotr@s. Muy a menudo empezamos una relación con una idea vaga y borrosa de lo que nos gustaría; nos dejamos llevar por esta maravillosa sensación de “enamoramiento” esperando que nuestros deseos y sueños se cumplan sin tener que definirlos o, incluso, sin conectar con ellos.

No creo que el enamoramiento y la claridad sean antídotos, al contrario, me imagino que traer consciencia y claridad en nuestro enamoramiento puede hacerlo aun más potente y profundo y, a la vez, evitar muchos de los problemas que pueden surgir luego, cuando el enamoramiento ya no tiene esta fuerza tan asombrosa y tenemos que lidiar con la realidad de nuestros deseos insatisfechos.

Conectar con claridad con el tipo de relación que queremos nos ayuda a comprendernos y establecer cuales son nuestros limites, también nos permite poder comunicarnos con claridad con la otra persona.

Podríamos tomarnos un rato para preguntarnos cual es el tipo de relación que verdaderamente anhelamos, incluso si ya estamos en una relación. Es importante ser lo más concret@s y clar@s posible. Por ejemplo… decir: “Quiero una relación respetuosa” no es suficientemente claro, ya que hay muchas maneras de entender el respeto. En cambio decir: “Me gustará que en nuestra relación tomáramos decisiones conjuntamente, escuchándonos y tomando en consideración las necesidades de amb@s.” Es algo que nos permite de hacer un seguimiento preciso.

Estas preguntas no permiten entrar en contacto con las partes más profundas de nuestros seres y a la vez traer a la luz cuales son las creencias fundamentales que tenemos sobre lo que una pareja debería o no debería ser. Por ejemplo, durante este proceso de investigación me puedo preguntar: “¿Desde dónde me viene la idea de que una relación de pareja presupone monogamia? ¿Estoy verdaderamente de acuerdo con esta norma? ¿Por qué?”.

No hacernos estas preguntas fundamentales quiere decir dejar muchos espacios de vacío que se pueden convertir en conflicto, dolor y alejamiento.

Compartir este proceso con nuestra pareja nos permite ver hasta qué punto estamos compartiendo valores, ideales, objetivos, estrategias, etc. Puede dar miedo darnos cuentas de que no compartimos mucho con nuestra pareja, y a la vez, si esta es la realidad, ¿de qué sirve ignorarla?

Tomar responsabilidad por la pareja

Si entendemos la pareja como un proyecto, como una manera de vivir nuestros valores e ideales, entonces podemos entender que es responsabilidad de las dos personas el cuidar de la pareja. No estoy diciendo cuidarse un@ a otr@, estoy diciendo cuidar de la relación como lo que se construye conjuntamente. Si queremos una relación donde se toman decisiones de una determinada manera, es responsabilidad de las dos personas velar por esto. Aquí podemos ver el valor de haber acordado previamente las cosas, para no encontrarnos sol@s en cuidar valores que la otra persona no comparte.

Tomar responsabilidad también quiere decir que la decisión de estar o permanecer en esta pareja es nuestra, nadie nos obliga. Si la relación no está cumpliendo con nuestro ideales/valores, podemos hablarlo, re-inspirarnos, re-definirnos, aclararnos, etc. pero fundamentalmente cada un@ tiene que decidir por qué se quiere quedar. Esto presupone aceptar a la otra persona como es y decidir si queremos estar con ella. ¿Parece duro, no? Pero la alternativa es quejarnos constantemente y exigir que la otra persona cambie para cumplir con nuestros deseos. Quizás queremos estar en una relación porque nos da miedo la idea de quedarnos sol@s. Pues muy bien, ahora sabemos la razón por la cual nos quedamos.

Mi responsabilidad es aclararme con respeto a lo que es importante para mí y comunicarlo. También es mi responsabilidad facilitar que la otra persona se aclare y me comunique sus deseos. A partir de allí, cada cual toma una decisión consciente sobre si quieren seguir bajo las condiciones reales, con sus limitaciones, etc. o no. Quedarse en una relación esperando que la otra persona cambie es una especie de tortura lenta para l@s dos, especialmente cuando la otra persona no ha manifestado ninguna intención de cambiar.

Dentro de la responsabilidad también entra el tema de los límites. Conocer mis límites y respetarlos es mi responsabilidad, tanto como lo es facilitar que la otra persona respete los suyos para no encontrarnos, ningun@ de l@s dos, desbordad@s, dando más de lo que queremos verdaderamente dar, o dando con condiciones.

Pedir lo que queremos

Algo tan sencillo y a la vez tan difícil de llevar a cabo. Muchas veces no pedimos por qué no sabemos lo que queremos, o anticipamos que la otra persona nos dirá que no, o nos decimos que lo que queremos es imposible, o injusto, ¡o incluso que no deberíamos quererlo para empezar! Así que nos quedamos esperando a que la otra persona se dé cuenta, de esta manera tan mágica, de lo que queremos y que lo haga. De alguna manera nos comportamos como los bebés con sus mamás, esperando la satisfacción instantánea de nuestros deseos sin tener que comunicarlos. He visto esta estrategia tener muy poco éxito en las relaciones entre adult@s…

Nos podríamos proponer aprender a pedir con claridad, tranquilidad, confianza y asumiendo el riesgo de recibir una respuesta negativa, en ese caso siempre tenemos la oportunidad de tomar la responsabilidad para satisfacer nuestros deseos de otra manera.

¡Cuidado con los “deberías”!

Cada vez que encontramos dolor en nuestra relación podríamos preguntarnos si esta experiencia se está sosteniendo por unos pensamientos que dicen: “Mi pareja debería querer quedarse conmigo en vez de salir con sus colegas:” o “Mi pareja debería cuidar l@s niñ@s cuando….” y un largo etcétera.

Darnos cuentas de estos “debería” es una buena manera para seguir tomando conciencia de nuestras expectativas, creencias, cosas que damos por sentadas sin haberlas acordadas, proyecciones, peticiones que no hemos hecho, valores que no hemos aclarados…y no quiere decir que no tengamos derecho a decir lo que nos gustaría, pero sin el peso del “deberías” es mucho más fácil que la otra persona lo reciba sin ponerse defensiva para proteger su libertad y autonomía.

Ahora es un buen momento para empezar….

Las propuestas que acabamos de ver son válidas sea para las personas que están empezando su “proyecto de pareja”, sea para las que ya llevan tiempo en ello…ahora es un buen momento para mirar las cosas con ojos frescos, para reconectar con nuestro sueño, para encontrar nuestra integridad y autenticidad, sean cual sean las condiciones.

A menudo este trabajo se hace más fácil con el apoyo de alguien que pueda acompañar el proceso desde la empatía y con una perspectiva más amplia. En las sesiones que ofrezco encuentro mucha belleza en ver como, poco a poco, los nudos se deshacen y los corazones vuelven a latir con claridad y coraje. Es un placer poder participar en estos momentos de sanación, y descubrir que no tenemos que hacerlo todo sol@s!

Para saber más sobre mis sesiones de acompañamiento, presenciales (en Barcelona) o vía Skype, podéis conectar conmigo a despertandolaeducacion@gmail.com. La primera sesión es gratuita.

Deseando un camino de sanación para tod@s.

Photo credit www.taringa.net

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