Con la cara a la pared: un mapa para navegar los conflictos. Parte 2

En el artículo anterior, nos centramos en un aspecto de las conversaciones que se pueden dar en un contexto de conflicto: la escucha empática.

Como creo de haber manifestado, este tipo de escucha es esencial para romper la imagen del “enemig@”, o sea la manera de ver la otra persona como separada de mi, en oposición a mi. Cuando mantengo este tipo de imagen hacia la otra persona, de una manera muy sutil estoy “deshumanizando-la”, la estoy convirtiendo en un exiliad@ de la raza humana que no se merece comprensión y compasión por el hecho de ser “malo”. La escucha empática recupera la dignidad de las personas, reconoce su valor inherente, presupone una bondad fundamental que se ha provisionalmente ofuscado y que queremos volver a ver. La escucha empática comunica: “Quiero verte como el maravilloso ser humano que eres aunque me cuesta mucho entender tus acciones y sostener el dolor que se ha despertado en mi a través de ellas”. La escucha empática es un acto de valentía y rebelión radical, nos pone fuera del juego del “bueno/malo, castigo/recompensa” y nos encamina hacia la restauración de una relación de comunión y compasión. 

Esto no quiere deafinandocir que se fácil encontrar dentro de nosotr@s la capacidad de escuchar de esta manera, de hecho, es muy complicado. Es importante reconocer cuando mi dolor está siendo tan presente como para dificultarme esta apertura hacia la otra persona, y en este caso dirigir la empatía hacia mi mism@. El movimiento de la empatía es de sanar, junta lo que estaba separado, acoge lo que se había alejado.

Si no me encuentro con capacidad de escuchar empáticamente, quizás puedo recurrir a la otra modalidad de la conversación: Expresar empáticamente.

Expresar empáticamente quiere decir conectar con todo lo que me está pasando y expresarlo con la intención de favorecerle a la otra persona la oportunidad de entenderme y conectar conmigo de manera empática. Este tipo de expresión no tiene nada que ver con las critica, acusaciones, reproches, amenazas etc. a las cuales estamos tan acostumbrad@s en nuestras conversaciones.

No estamos intentando decirle a la otra persona: “Ahora te voy a hacer ver lo mal que te has comportado y lo mucho que estoy sufriendo por tu culpa.”

En cambio vamos a comunicar con la mayor claridad posible cuales son los valores, necesidades y principios que nos gustaría recuperar en la relación a partir de unos hechos que no han cumplido con ellos. El trabajo previo a este tipo de expresión consiste en dos cosas: conectar con mi intención de recuperar la relación y proponerme ver a la otra persona más allá de sus “fallos”, o sea, cuestionar mi pre-suposición que la otra persona está actuando ( o ha actuado) de esta manera porqué es mala o me quiere hacer daño. Quiere decir abrir un espacio para ver las cosas de otra manera, para entender.

También parte del trabajo previo es re apropiarme de mis emociones sin hacer la otra persona responsable de ellas. Esto quiere decir reconocer que la causa de mis emociones son mis necesidades insatisfechas, o, en muchos casos, mi manera de interpretar los sucesos y los motivos de la otra persona. Esto presupone la capacidad de tomar conciencia de mis interpretaciones, suposiciones etc. para no caer en la ilusión que son “la verdad”.

Vamos a recoger el ejemplo del último artículo e intentamos imaginarnos como se hubiera podido expresar la persona que no estaba contenta con lo suceso.

Trabajo previo (una conversación con migo mism@):

Primer paso: conectar con la realidad de como me siento y lo que pienso.
“Me siento enfadadísima! Frustrada y con ganas de gritar! ¿Cómo puede ser que haga esto? Toma decisiones unilaterales sin consultarme, decide cuando tenemos que cenar sin tener la más mínima consideración por mi. Es un déspota, un inconsiderado, solo quiere hacer lo que le interesa a el. Es totalmente injusto e inaceptable!”

Segundo paso: tomar responsabilidad por mis emociones y conectar con mis necesidades. (Las palabras en negrita en la parte anterior son mis pistas para reconducirme a mis necesidades.)

Mmmmhhh… este enfado me dice que aquí hay algo que me importa mucho…si, lo que pasa es que valoro muchísimo la consideración, la inclusión… mi visión de una relación que funciona bien es donde las personas toman decisiones conjuntamente, tomando en consideración las necesidades de tod@s implicad@s… me encanta cuando me preguntan que opino yo sobre algo que luego me va a afectar…y además me gustaría ver que el valora mi trabajo y se da cuenta de que es importante para mi poder terminar lo que estoy haciendo. Me cuesta entender porqué toma estas decisiones sin consultarme… no se si es que simplemente no se le ocurre, quizás está tan metido en su manera de ver las cosas que no se da cuenta que otras personas puedan tener otra visión…Me gustaría que nos entendiéramos, me gustaría compartir mi visión de una relación colaborativa para ver si realmente es algo que el también quiere…”

Expresarme empáticamente:

(después de haber conectado conmigo, voy a hablar con la otra persona, si hay un historial de conflicto, malentendidos, desconfianza etc. será muy importante empezar con una declaración de intentos).

Me gustaría hablar contigo un rato para poder solucionar un pequeño malestar… me gustaría que nos sintiéramos comod@s y no quiero para nada criticar o juzgar, por lo tanto te pido por favor de ayudarme a no hacerlo si por sea caso me despisto… te parece? (En el caso de una respuesta positiva, seguimos) Es que cuando te escuché decir que la cena ya estaba lista me sentí incomoda y frustrada porqué estaba justo en el medio de terminar de arreglar el armario y necesitaba más tiempo. Me doy cuenta que valoro mucho la consideración y la inclusión, me gusta cuando tomamos decisiones junt@s porqué así me da la sensación que nos estamos cuidando mutuamente y respetando. Así que me gustaría entender mejor que estaba pasando contigo en aquel momento que te llevó a decidir el horario de la cena y también me gustaría saber si compartes mi manera de entender como tomar decisiones conjuntamente. Te apetece decírmelo?”

A partir de aquí estamos en pleno baile! La respuesta de la otra persona determinará el siguiente paso: ¿escucha empática o expresión empática? Si mantenemos el paso de la conversación bastante lento, nos dará la oportunidad de realmente conectar con lo que está pasando dentro de nosotr@s antes de responder y así tomar una decisión consciente sobre nuestra intervención.

Si el resultado no acaba siendo lo que nos esperábamos, podemos tomar la oportunidad para reflexionar sobre lo que ha pasado para entender y mejorar nuestras habilidades comunicativas, sin caer en culpabilidad, acusaciones o desistir en el intento de crear relaciones basadas en el respeto mutuo y la conexión.

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