Porqué enfadarse es importante y cómo hacerlo bien

La rabia es una emoción que no tiene la vida fácil. Otras emociones, como la tristeza, el miedo, la incertidumbre etc, aunque no son exactamente bienvenidas (como todas las emociones que no producen placer) por lo menos tienen un nivel de aceptación del cual la rabia no puede disfrutar. La rabia es una emoción que generalmente no está bien vista. En los países latinos la rabia tiene un poco más de suerte y todavía se le permite tener espacios de expresión, en los países del norte está bastante oprimida y pocas veces puede salir a la luz sin disfrazarse de otras cosas.

Tampoco es muy sorprendente que la rabia tenga una mala reputación ya que suele ser mal interpretada y expresada en maneras que muy pocas veces producen resultados positivos, con esto quiero decir resultados que incluyen la comprensión, el acercamiento, la empatía, el perdón, la reconciliación y la sanación.

Sin embargo me parece importante rescatar esta cenicienta de las emociones y llevarla al baile de la Vida.

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Anger by Margaret Griffin

La rabia tiene una hermana que vive en la sombra y se llama culpabilidad. La culpabilidad no tiene la misma energía, la misma chispa y vitalidad de la rabia, sino la culpabilidad es delgada, con los huesos protuberantes, la mirada fría, los movimientos rígidos. La culpabilidad no es una emoción, de hecho, es un paquete de pensamientos que nos producen mucha tristeza.  A la culpabilidad le gusta apuntar y decir cosas como “No deberías haber hecho…..”, “Eres muy mal@, deberías sentirte mal, te mereces un castigo”. Si tuviera que elegir irme de fin de semana con una de las dos, seguramente elegiría la rabia y no la culpabilidad, pero parece ser que las dos van juntas. Desafortunadamente creo que la influencia de la culpabilidad es lo que distorsiona la rabia y la convierte en una fuerza negativa, pero no tiene que ser así.

Examinémos un poco en que se funda la culpabilidad…sus pies están firmemente plantados uno en el concepto de “Bien”, y el otro en el concepto de “Mal”. La culpabilidad nos dice que lo que está mal debe ser castigado, sino volverá a hacer daño. La culpabilidad es una maestra anticuada. No digo que su intención no sea meritoria, pero se funda en conceptos que me parecen muy poco útiles. La idea de que hay algo implícitamente bueno y algo implícitamente malo me parece un poco reductivista, no nos permite ver las cosas en su totalidad, no nos predispone a la comprensión. Además son conceptos muy rígidos que no permiten el movimiento y la transformación, especialmente cuando los aplicamos a las personas. Hay una pequeña historia china que me gusta mucho…

“Hace muchos años, en una pobre aldea china, vivía un granjero y su hijo. Su única posesión material, aparte de la tierra y una pequeña cabaña, era un caballo que había heredado de su padre.
Un día, el caballo se escapó. Sus vecinos fueron a su casa para decir lo mucho que lamentaban su pérdida.
Una semana después, el caballo volvió a su establo, pero no estaba solo; que trajo consigo una hermosa yegua como compañía. Los habitantes de la aldea se emocionaron al escuchar la noticia : “En lugar de un caballo, tienes dos. ¡Felicitaciones! “, dijeron.
Un mes más tarde, el hijo del granjero decidió romper la yegua en sin embargo, el animal se sacudió violentamente y lanzó al muchacho.; el muchacho cayó mal y se rompió la pierna.
Los vecinos regresaron a la casa del granjero, trayendo regalos para el niño herido. El alcalde de la localidad presentó solemnemente sus condolencias al padre, diciendo que malo  era lo que había ocurrido.
Unos meses pasaron, y Japón declaró la guerra a China. Emisarios del emperador recorrieron el país para los hombres jóvenes saludables para ser enviados al frente. Cuando llegaron a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes, excepto el hijo del granjero, cuya pierna aún no habían reparado.
Ninguno de los hombres jóvenes regresó con vida. El hijo se recuperó, y los dos caballos producido potros que fueron vendidos por un buen precio.”

Los hechos en si no tienen que ser ni buenos ni malos, pero esto no quiere decir que “no pasa nada”, que no vamos a sentir emociones, que no nos vamos a sentir tristes o preocupad@s.

La Comunicación Integrada nos propone poner nuestra atención en las necesidades y no en establecer si algo está bien o no. Me imagino que el granjero, en la primera instancia, no tuve su necesidad de seguridad satisfecha al perder su caballo. Si entendemos las emociones como un sistema de alarmas que nos alerta cuando nuestras necesidades están, o no, satisfechas, pues podemos imaginarnos que el granjero se sintió triste, preocupado, incluso enfadado. En este sentido las emociones son nuestras aliadas, a través de ellas llegamos a nuestras necesidades, una vez que entendemos nuestras necesidades podemos actuar para satisfacerlas.

¿Qué pasa si en lugar de hacer esto seguimos los consejos de la culpabilidad? Entonces gastamos mucha energía en decidir si lo que ha pasado es correcto o no, analizamos, pontificamos sobre esto y el otro, nos indignamos y decimos cosas absurdas como: “Esto no debería ser!”, pero, ¿si acaba de pasar? Nos estamos peleando con la realidad, como dice Byron Katie.

La culpabilidad pretende definir que es lo correcto y luego repartir castigos, esta es su única función, no aporta absolutamente nada a la satisfacción de necesidades.

Entonce diréis,: “Si es así, si no hay correcto e incorrecto, pues no hay razón para enfadarse…no deberíamos enfadarnos!”

Aquí es donde rescatamos la rabia como la maravillosa, feroz y audaz guerrera que es.

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Mujeres Dongria Kondh

La rabia, cuando no está acompañada por la culpabilidad, se pone de pié para defender algo muy precioso: nuestras necesidades. Cuando una necesidad muy importante está siendo amenazada la rabia llega y dice: “Hasta aquí!”. No es su propósito atacar sino defender. La rabia dice: “Esta necesidad es sumamente importante para mi”.

Entonces, la rabia no se dirige a la otra persona para hacerle daño, si no se expresa plenamente para que yo, y las demás personas, nos fijemos en la importancia de la necesidad. Generalmente no es buena idea expresar nuestra rabia en la presencia de las personas implicadas en los acontecimientos que la han despertada, a menos que no seamos ninjas de la Comunicación Integrada y maestr@s en expresar rabia sin convertirla en una flecha hacia el corazón de las otras personas. Pero me parece muy buena idea expresar la rabia con otras personas de confianza, o con nosotr@s mism@s, y si la culpabilidad se invita al bolo le podemos decir: “…dejame en paz, estoy conectando con la belleza de mi necesidad!”

A momentos no hay nadie implicado en los acontecimientos que nos despiertan rabia, a veces las cosas pasan así, los caballos se escapan, la pareja no aparece, no encontramos trabajo…yo, en estos casos, me enfado con la Vida. Si, me enfado con la Vida porqué la quiero un montón y sé que no le va a molestar. Me enfado con la Vida porqué ya sé que es mucho más poderosa que yo y hace tiempo que le he dicho: “Hágase tu voluntad”, por lo tanto me puedo permitir enfadarme con Ella y decirle: “Pero si esto es súper importante para mi!! Lo deseo con todo mi corazón!!!”…generalmente luego me pongo a llorar y después de un rato me siento mejor…

Enfadarme con la Vida es mi manera de honrar mis necesidades y su valor, si me quedara allí quieta sería como decir: “Esto no importa”. Y porqué siento que hay un dialogo ente la Vida e yo, creo que es importante decir Le con claridad cuales son las cosas que realmente me importan y por las cuales estoy dispuesta a trabajar muy duro. Quiero que la Vida me vea con la intensidad de mis emociones, quiero estar viva, como Ella.

Así que, queridas personas que estáis leyendo, nos invito a reconsiderar nuestra rabia, liberarla del agarre alienante de la culpabilidad (hacia l@ demás y hacia un@ mism@) y dejar que su poderosa valentía nos llene de claridad e inspiración en nuestros intentos de satisfacer necesidades, las que, no olvidemos, son manifestaciones de la Vida misma, nuestra Amada.

Me encantaría escuchar como os han llegado mis reflexiones, que os han despertado…esto satisfacería mi necesidad de conexión y sentido… si os apetece, os invito a dejar un comentario y a compartir el post con otras personas. Gracias!

Para aprender la Comunicación Integrada, mirad el calendario de talleres y cursos,  los videos de las charlas y la posibilidad de tener acompañamiento personal.

Os dejo con un extracto de una poesia que me encanta.

No entres dócilmente en esa buena noche,
Que, al final del día la vejez debería arder y delirar;
Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz.

Aunque los sabios entienden al final que la oscuridad es lo correcto,
Como a su verbo ningún rayo ha confiado vigor,
No entran dócilmente en esa buena noche.

Llorando los hombres buenos, al llegar la última ola
Por el brillo con que sus frágiles obras pudieron haber danzado en una verde bahía,
Se enfurecen, se enfurecen ante la muerte de la luz.

                                                                                            Dylan Thomas

6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. soltarlaspiedras
    Ene 30, 2015 @ 10:24:22

    Hola Tatiana. Comparto las apreciaciones de tu reflexión. La rabia es una energía cargada de vitalidad. me encanta este post ahora que justo ando mirando eso, atendiendo al fin una necesidad que llevaba tiempo tapando, encubriendo incluso en un manto de “espiritualidad”. Ahora estoy dejando que hable mi interior y de este modo encuentro que empiezo a saber lo que quiero de nuevo, porque el miedo había tapado mis necesidades. Es un reto que voy atravesando momento a momento, acompañada, eso sí. Ya acabé con la idea de que yo sola puedo con todo, es maravilloso que hayan personas que se dediquen a acompañar a otras a desbloquear lo que les impide vibrar con la Vida, así que estoy siendo acompañada por una terapeuta reichiana. Ha costado abrirse a confiar, mas ahí estoy, despejando obstáculos. Me sucede que estoy reencontrando con un sentir muy vital que tenía como bloqueado. Gracias por el trabajo que compartes.Un abrazo.

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    • anaitats
      Ene 30, 2015 @ 11:59:16

      Gracias por lo que compartes, me aporta conexión y reciprocidad…me gusta sentir un vinculo con las personas que leen mis reflexiones, me parece importante mantener una forma de dialogo aunque con un medio tan abstaracto como un blog…a veces es un poco como tirar mis ideas al viento y no saber donde aterrizan y de que puedan servir…por lo tanto te agradezco el tiempo que has tomado en poner algo tuyo aquí…un abrazo y mucha luz! Tatiana

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  2. Rosa
    Feb 01, 2015 @ 08:43:12

    Acoger mis emociones, en particular, sí la rabia, es un trabajo cotidiano y después de leer tu texto, siento que apasionante…siempre aprendiendo…Gracias por tus reflexiones!

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  3. Laia
    Feb 02, 2015 @ 15:54:49

    Hola Tatiana,
    buen post! La rabia y la ira son lo mismo? A mí me cuesta mucho enfadarme. Generalmente en vez de enfadarme con otro me entra tristeza, de modo que o bien es que me culpabilizo o bien culpabilizo al otro..hace un tiempo leí que a menudo la rabia no expresada se acumulaba y salía a la luz como depresión, me pareció que era bastante cierto, sobretodo si como dices la rabia es un indicador de necesidades insatisfechas; así pues si no la escuchas, por que te parece que te hace demasiado dura, o que deberías ser más “amorosa” con los otros, o tener más empatía, o que no tienes razón o derecho a enfadarte, o lo que sea que te digas -al final bajo un sentimiento de culpabilidad- acabas muy triste y perdida, también confundida y desvitalizada. Al menos esta es mi experiencia. Hace un tiempo me enfadé mucho con alguien y fue una experiencia liberadora, pues me puso en contacto con necesidades mías muy apremiantes -autoafirmación, seguridad, darme permiso y razón, sobre todo- y guardo aquellos momentos como un tesoro que me hizo más fuerte y consciente -esto que comentas de sentir “cúan importante es esto para mí”, de poner límites y expresarlos claramente, generalmente lo siento en la barriga, como un nudo, como una energía que quiere subir y explotar, es importante oírla.
    un abrazo fuerte y gracias por estar aquí!!
    Laia

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  4. anaitats
    Feb 02, 2015 @ 18:42:19

    Hola Laia y gracia por compartir tus reflexiones y experiencias…yo estoy bastante de acuerdo que la depresión es la otra cara de la rabia, o sea rabia que se ha vinculado con la culpabilidad y por lo tanto se ha convertido en rabia hacia un@ mism@, con los tipicos pensamientos que tu bien describes…” No debería enfadarme, debería ser más amable etc.”, las mujeres en especial somos más vulnerables a estos tipo de pensamientos porqué a nivel cultural estamos más entrenadas a considerar nuestras necesidades como secundarias con respeto a las de l@s demás…Yo no estoy abogando para enfadarnos con otras personas, pero si creo que tenemos que dejarle un espacio a la rabia para que nos indique cuales son las necesidades tan importantes que están siendo amenzadas. Escuchando nuestra rabia con ateción podemos re dirigirnos a estas necesidades y luego hablar de ellas con las personas implicadas para poder encontrar nueva estrategias.
    Un fuerte abrazo, Tatiana

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