¿Puede ser que hayamos perdido el sentido de nuestra libertad de expresión?

Este bloc no está destinado a comentarios políticos o de actualidad, sin embargo es muy importante para mí que el paradigma de la Comunicación Integrada tenga un significado real y tangible al afrontar la cotidianidad, en su compleja y cruda versión. Por esta razón siento el deseo de compartir algunas reflexiones, o más bien preguntas, sobre lo que sucedió ayer en Francia: concretamente en la redacción del periódico Charlie Hebdo.

Es difícil no sentir un enorme nudo de tristeza al leer las noticias, y aunque la cercanía de los acontecimientos le pueda dar un margen más amplio de incredulidad, es exactamente la misma tristeza que siento al leer noticias parecidas desde otros lugares del mundo. Que sea Francia, que sean musulmanes, cristianos, feministas, homosexuales, niñcharlie hebdoos en Pakistán, ¿dónde está la diferencia? Creo solo en el análisis intelectual que se puede hacer y no en la realidad de la pérdida de vidas.

La prensa ya está llena de análisis, y las palabras que están ocupando el espacio más grande son las de “libertad de expresión”, “extremismo”, “terrorismo”. Alguno de los comentarios que me han llamado la atención han sido estos…”En respuesta, debemos luchar contra ellos. Y hay que reírse, burlarse de ellos y en última instancia faltarles al respeto” y ” Este es un ataque contra el periodismo independiente, sobre la libertad de informar y de opinar el reto ahora es defender el derecho a ofender” ambos en el periódico británico The Guardian.

.

Son comentarios que me dejan confundida. Me pregunto: ¿para qué queremos libertad de expresión exactamente? Hoy en día esta expresión se ha convertido en algo casi incuestionable, un “derecho de nacimiento”, una prerrogativa inalienable de los que se definen como países democráticos y libres. Me siento muy contenta de vivir en un país donde puedo decir muchas cosas sin miedo y me parece muy cierto que la libertad de poder decir lo que un@ piensa sin tener que tener miedo es uno de los ingredientes básicos de una vida feliz y plena.

Al margen de si este era de hecho un ataque terrorista o no, algo que no puedo evitar preguntarme en el actual clima de resurgimiento de la extrema derecha, y más allá de las reflexiones sobre el extremismo y su falta de representatividad de la mayoría de la gente de cualquier orientación religiosa, lo que más me interesa es otra pregunta…

Creo que tod@s hemos tenido la experiencia, quizás en el colegio o en casa, de encontrarnos con alguien que nos tomaba el pelo. Quizás por algo muy trivial, pero, por los motivos que fueran, esto nos molestaba mucho. Y al molestarnos, parecía que la otra persona doblaba su esfuerzo en tomarnos el pelo, quizás riéndose de nuestra rabia o lágrimas. Supongo que es entretenido ver la reacción que podemos despertar en otras personas, simplemente con nuestras palabras. Quizás es algo que tiene que ver con el placer de descubrir nuestro poder.

Está claro que en ningún momento quiero comparar esta situación con lo que ha pasado en Francia. Hay una complejidad que exige de una profundidad de reflexión muy extensa sobre lo sucedido. Sería muy triste si el debate solo se centrara en las cuestiones más inmediatas y emotivas sin tomar en consideración la amplitud de factores que puedan jugar en un evento como este. Debo reconocer que me sorprende la rapidez de respuestas que estamos viendo y la multitud de gente que se está movilizando a la calle. Yo todavía no sabría bien que escribir en mí pancarta, a parte de “Me siento triste y estas cosas me dan miedo”. En frente a momentos como este yo necesito silencio y un tiempo para reflexionar porqué soy consciente que lo que me va a salir primero son reflexiones todavía inmaduras, reacciones instintivas que se pueden convertir muy pronto (y peligrosamente) en maneras de entender la realidad. Sé que mañana mis reflexiones serán distintas de las que puedo hacer ahora, lo que planteo es un “trabajo en progreso”, yo misma espero llevarme la contraria mañana y le doy la bienvenida a quien me quiere ayudar a hacerlo. Aún así, me pregunto: ¿Para qué queremos libertad de expresión?

Es posible que en algunos momentos el humor pueda ser una herramienta para provocar la reflexión, para tomar distancia, coger perspectiva, desmitificar cosas, hacer ver las incoherencias, etc. Cuando esto ha funcionado en mi vida es porqué detrás del humor estaba el cariño, la bondad, la compasión. Como todas las herramientas, el fin no está en utilizarla por utilizarla, sino por el hecho de que tenemos un objetivo en mente, o sea, queremos satisfacer necesidades a través de ellas.

¿De dónde viene el humor que ataca lo que otras personas, por los motivos que sean, consideran importante? ¿Cuál es el impulso que nos hace ridiculizar lo que para otras personas tiene valor? ¿Qué resultado esperamos desde este tipo de interacción?

Me pregunto estas cosas porque me gustaría sumarme a las personas que están intentando entender lo que ha pasado antes de opinar. No es mi intención defender ningún aspecto de esta tragedia que envuelve tod@s l@s personas implicad@s, y que nos afecta a nosotr@s también, marginalmente, en las emociones y pensamientos que provoca; si hay algo que me gustaría defender en este momento es la capacidad de empatizar. Y más que defender esta capacidad, me gustaría tomar esta oportunidad para ejercitarla. Buscar dentro de mí “este lugar más allá de lo correcto o incorrecto” del cual hablaba Rumi. Me gustaría aportar un grano de arena en la transición hacia un paradigma de unión, de compasión, de claridad, de sanación. Si puedo…

En mi experiencia, cuando estamos encerrados en ideas muy rígidas y definitivas en nuestra definición de la realidad, nuestras estrategias suelen ser bastante costosas. Esto pasa cuando mi idea se convierte en algo más importante, incluso, que la realidad misma. Mi sensación de seguridad e identidad depende de esta idea: por lo tanto defenderla es un poco como defender mi propia existencia. Esto puede ser mi definición de la espiritualidad, de dios, de la economía, de las cuestiones de género, de como se tendrían que educar l@s niñ@s… da igual. Cuando me olvido de las necesidades que quiero satisfacer a través de mi “sistema”, las cosas empiezan a ir mal. Cuando empiezo a ver quien no está de acuerdo conmigo como un enemigo y pierdo la capacidad de empatizar con esa/s otra/s persona/s, la dinámica más frecuente es una escalada de violencia, en el sentido de querer imponer “Mi Sistema”. Si mi sistema es una manera de entender el Corán o de ver “la libertad de expresión” como si fuera un fin en sí misma, la violencia implícita en intentar imponerlo no es distinta.

Entonces vuelvo a preguntarme: ¿Para qué queremos nuestra libertad de expresión? ¿Para decir lo que queremos porque sí… o porque queremos expresar nuestra creatividad individual para enriquecer la vida? ¿Para qué queremos ridiculizar las creencias de otras personas? ¿Para fomentar la reflexión, para proponer cambios, para manifestar nuestra rabia y tristeza? Como dijo Amos Oz “Los fanáticos no saben contar chistes”, pues si quiero dialogar con un fanático con el deseo de llegar a una transformación es posible que ridiculizarlo no sea la estrategia más efectiva. Desafortunadamente, no tengo una receta comprobada para dialogar con un fanático, pero voy por eliminación. Desde mi punto de vista el derecho a la libre expresión cumple con su verdadera belleza cuando no pierde de vista la empatía. Cuando su proposito no se aleja de querer sanar, comprender, generar compasión y más coherencia.

Tampoco estoy abogando por la represión de publicaciones como la de Charlie Hbdo, estoy convencida que las personas que trabajaban y trabajan en este periódico están motivadas por ideales que seguramente comparto, como la libertad, el respeto de la diversidad, la autodeterminación, la coherencia, la honestidad, y esto sólo hace la tragedia más trágica.  Me duele profundamente que estas personas hayan perdido su vida de una forma tan violenta, mientras hacían lo que les animaba y era coherente con sus valores. De momento también me duele no saber quien eran las otras 7 personas, obviamente se ve que no eran ni dibujantes ni policía,

El caso es que personalmente no tengo mucho apego a cuestiones religiosas, pero sé que si viera un cómic que ridiculiza la violación, la pederastia, la tortura o algo así, me sentiría muy profundamente dolida. Quizás no tengo muy buen sentido del humor… Supongo que no llegaría a matar personas, pero esto quizás es sólo porqué he tenido la suerte de crecer con un sistema de valores que hacen la Vida la cosa más sagrada, con una condición económica que me ha permitido satisfacer todas mis necesidades básicas (y más), con una educación que me ha demostrado el valor de la diversidad, etc. Qué haría yo en otro contexto… no lo puedo decir. Quiero dejar bien claro que nada de lo que escribo sirve para justificar las acciones de las personas que mataron a otras personas. Espero que sea suficientemente claro que para mí el acto de quitar la vida a alguien tiene muy pocas probabilidades de ser justificado. Pero entender es lo mínimo que puedo intentar hacer para sostener el dolor, y el miedo, que estas noticias despiertan, en un mundo que está cada día más polarizado, más en guerra, más en la lógica de castigo. El lujo de poder hacer este esfuerzo me lo da el hecho de no haber perdido ninguna persona querida en este triste evento, y por lo tanto tengo una cierta calma a nivel emocional, soy consciente de esto. No me sumo a las personas que declaran este como un ataque a la libertad y democracia (de hecho no quiero declarar nada), más bien me uno con l@s que estamos tomando esta oportunidad para reflexionar sobre lo que quiere decir “libertad”.

Con amor, respeto y tristeza.

7 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. soltarlaspiedras
    Ene 08, 2015 @ 10:28:56

    Muchas gracias por desarrollar ésta reflexión tan necesaria que ofreces. no podía estar mejor expresado. Gracias Tatiana.

    Me gusta

    Responder

  2. soltarlaspiedras
    Ene 08, 2015 @ 10:46:47

    Hola Tatiana. Gracias de nuevo por las reflexiones que comparte s a través de tu blog. Considero que es de inestimable valor tu trabajo en éstos días que vivimos. Escribí hace unos días un comentario en tu blog en el que expresaba mi deseo de poder organizar uno de los talleres que ofrecer por la zona en la que vivo. Sigo con la idea que te comenté, así pues contacto contigo para que me des pistas sobre varias cosas: ¿cuantas personas se necesitarían como mínimo?, ¿ que tipo de espacio necesitarías?,¿cual es el precio del taller por persona?. Gracias Un abrazo Bárbara García Clark.

    Date: Thu, 8 Jan 2015 06:30:24 +0000 To: barbara.barbarela@hotmail.com

    Me gusta

    Responder

  3. Carlos
    Ene 08, 2015 @ 13:19:49

    Discrepo en que ridiculizar la religión sea equiparable a ridiculizar la violación. La religión es un sistema de valores basado en literatura de ficción, mientras que la tortura o la violación son situaciones reales en que una persona viola o tortura a otra.

    Me gusta

    Responder

    • anaitats
      Ene 08, 2015 @ 14:18:52

      Gracias Carlos por tu aclaración, estoy de acuerdo que la religión y un acto de violación o tortura son cosas muy distintas. Me atrevo a decir que tu definición de la religión es una entre muchas otras posibles, el ejemplo que buscaba era de algo que despertara en mí una fuerte reacción emocional, no era mi intención establecer los criterios bajo los cuáles nos pueda parecer legítimo ridiculizar algo. Lo importante para mí sigue siendo la pregunta: ¿ qué necesitades estamos intentando satisfacer a través de la estrategia de la ridiculizacción?
      Gracias por participar en la reflexión, Tatiana

      Me gusta

      Responder

  4. Naoi Quidam
    Ene 08, 2015 @ 16:34:33

    Debo ya de ser un asiduo de tu blog, porque al leer el título me hice la pregunta ¿Va Tatiana a escribir un artículo influenciada por la “noticia del día”?… así que leer en la primera frase como eras consciente del acto… me ha confirmado el prometedor valor de lo que iba a leer.;)

    Tiene relación y sentido, sin duda, que un acto comunicativo como son las publicaciones satíricas y los atentados (¿ves como yo la “fuerza” de ambos actos comunicativos? ¿Así como su rol en una guerra político-religiosa ya milenaria?) sean una oportunidad (que no oportunismo) para “afrontar la cotidianidad” con el Paradigma y las herramientas de la Comunicación Integrada.

    Para mí siguen siendo más interesantes las preguntas que las reflexiones. Una pregunta bien planteada surge de una reflexión, una pregunta mal planteada puede generar nuevas preguntas; una reflexión bien planteada puede dar con una visión de la realidad demasiado “terminada” como para aportar nada propio, una reflexión mal planteada puede confundir y generar ruido a la melodía del pensar…

    Preguntas para “obligar” al cerebro, instintivamente, a responder.

    Matanzas televisadas se pueden ver a un ritmo de cuatro o cinco por semana (el número sería mayor si incluimos “actos de guerra”) y suelen terminar en debates sobre la “libertad de poseer armas” para evitar que caigan en manos de “trastornad@s mentales”. Pues siempre son trastornad@s, pues “la gente sana mentalmente sabe cuando usar un arma”…. y ahí va mi primera pregunta: ¿Se va a tratar el caso de Charlie Hebdo como un acto de “tres locos islamistas”… o de “tres islamistas”? ¿El debate va a girar en torno de lo perjudicial que es el instrumento (arma) o la motivación (religiosa)? ¿Se va a tomar este acto terrorista como una excusa para re-iniciar una guerra o para conciliar los límites del humor con el insulto y el respeto a los credos?

    El análisis intelectual, como dices, no parece que vaya encaminado a la “realidad de la pérdida de vidas”, sino al uso político (bélico, económico, cultural) que se está generando en estructura de espiral llamando “libertad de expresión” a “insulto, acoso, racismo”, “extremismo” a “ortodoxia o “terrorismo” a “conglomeración de individuos sin esperanzas, convencidos de la violencia como camino hacia algún-lugar y cuyo eje de afinidad es una cosmovisión religiosa degenerada por siglos de conflicto y beligerancia por intereses territoriales (geopolítica), energéticos (petróleo) y racistas (esclavitud) .

    *En este momento me doy cuenta que estoy haciendo un artículo paralelo, siguiendo tu escrito… Espero que queden claras las partes de cada cual y entiendas que es el modo que elijo en este momento para expresar un “esto es lo que he entendido de tu artículo 😉 *

    Muchos comentarios, como bien dices, serán de personas que ya “odiaban lo distinto” antes de que fuera violento: aprovecharán esta oportunidad (esto sí es oportunismo) para “incendiar el mundo”. Retroalimentar el fuego con más acciones violentas, descalificadoras, reduccionistas, caricaturescas… ¿hay alguna caricatura que no sea reduccionista o deshumanizante? ¿Hay alguna forma de caricaturizar un extremista sin ofender a un creyente? (Así, sin mucha dificultad, considero que si quisiera hacerlo yo mismo, caricatuzaría algunas prácticas extremistas, como la inmolación, sin jamás ofender a las instituciones como La Meca, el Profeta o El Corán…)

    Tanto si viene de cristianos, o agnósticos, la idea de “burlarse”, “faltarles al respeto” u “ofender” es algo que todo ser humano sabe que no genera FELICIDAD, así que quien lo propone SABE lo que TRATA de PROVOCAR.

    ¿Para qué queremos libertad de expresión exactamente? Esa es una pregunta que define muy claramente una visión del mundo y de la sociedad que un@ desea. Me gusta la idea de decir lo que uno ¿piensa? ¿imagina? ¿simula que siente? sin miedo (Alguien decía que las verdades hay que decirlas medio en broma “si uno quiere vivir varios años”).
    Pero como dices, no es un enfoque macropolítico donde queremos “deambular”, sino, si he entendido bien “el poder de la palabra y el placer de crear con ella una realidad”.

    Quizás podamos hablar de responsabilidad y culpabilidad
    ¿Puede el dibujo que imaginó alguien a las cinco de la tarde mientras bebía un café… ser la chispa que prendió la mente de quien se decidió a cometer el atentado?
    ¿El próximo dibujante que imagine algo similar pensará que lo que va llevar a la imprenta puede convertirse en “una bala en el estómago de mi compañera de redacción”?
    ¿Qué hará un profesor cuando vea a una alumna hacer una caricatura de una compañera de escuela con la nariz un poco grande en la que la disfraza con un pijama a rayas y le pone una cola de ratón? ¿Le dirá que nunca jamás dibuje algo así? ¿Que si la compañera lo ve y llora será responsable o culpable de su dolor? ¿Que hay personas mayores que han sido asesinadas por haber hecho “dibujos así”? ¿Cómo si hubiera una relación simple y causal entre un dibujo en un papel y una persona asesinada?

    Alguien con capacidad y tiempo podría encontrar el momento para hablar del humor y el respeto, y del valor de conocer nuestras limitaciones, grandezas y diferencias como algo “curioso, divertido y digno de ser inmortalizado en pinturas, canciones, películas”. Que quizás empezar por el humor con un@ misma, como cuando un@ se pellizca, es un buen modo de experimentar en qué momento es estimulante y en qué grado duele.

    “El origen del humor que ataca, que ridiculiza y su finalidad…” podría ser una perversión de la inteligencia al servicio de la violencia, de la separación; en alguna caricatura hay humor simple, industrial, genérico… en alguna otra hay un análisis muy profundo y un ataque certero a una debilidad estructural de toda una visión del mundo.
    ¿Podemos empatizar con alguien que comprende, a través de una imagen/caricatura, que en todo aquello en lo que ha basado su vida subyace un error que hasta entonces no había detectado?
    ¿Podemos experimentar el grado de entereza, dolor o violencia con el que responderíamos si una inteligencia superior a la nuestra nos hiciera sonreír a través de un chiste o una caricatura, por un instante, sobre la violación o la pederastia? ¿O nos hiciera dudar sobre la solidez de nuestras creencias más profundas?

    Como bien dices, en la burla hay una conmoción en las estrategias llevadas a cabo por ciertos individuos. Si en la burla de la necesidad no hay duda que el ser humano se burla de sí mismo, en la burla de las estrategias, cuando no son conscientes, hay una burla del otro hacia mí. Hay una agresión que me deja desnud@ y violentad@. El deseo de eliminar esa fuente de desdicha, incomodo o infelicidad, no puede ser menor que el deseo de abrigo, comida o afecto; y será llevado a cabo con toda la fuerza del instinto de supervivencia.

    Quizás llegaríamos a algo si habláramos de “El humor en la publicación de Charlie Ebdo como campo de batalla cultural entre la concepción del islamismo como fuente de integrismo violento y la concepción de Francia como parte de un Occidente en declive económico, demográfico y bélico”. No sé… una estrategia de deconstrucción y descomposición de un otro considerado rival ante la necesidad de sentir seguridad como colectivo.

    Es cuando como ser humano, y cito, “me olvido de las necesidades que quiero satisfacer a través de mi “sistema”, las cosas empiezan a ir mal”.

    Quizás Amos Oz esté de acuerdo que aunque “los fanáticos no saben contar chistes” (acerca de sus estrategias) sí “saben contar chistes sobre sus necesidades”. Ese sería un inicio de diálogo entre diversidad de fanatismos, (sin receta comprobada, tampoco…) casi con la seguridad “divina” que dos seres humanos pueden compartir el sufrimiento de padecer hambre, el deseo de conocimiento o la estupefacción ante un cuerpo cuando deja de respirar y ya no vuelve a hacerlo jamás… en esta vida.

    No he pensado en ningún momento, leyendo tu artículo, que justificaras la violencia, al contrario: entreleo una profunda tristeza y, algo de rabia, a que la agresión arrolle con la humanidad cuando encuentra un resquicio.

    Empatía es, también, compadecer con quien se ofende en lo esencial de su visión de vida; como dices, no es cuestión de decir “como yo no soy [religiosa] – [vietnamita] – [capitalista] – [alemán] – [torero]” sino decir “sé lo que es sentirse profundamente dolida”

    Me parece interesante tu creencia de no considerarte alguien, quizás, con “no muy buen sentido del humor…” y a la vez ser consciente de haber crecido en un medio que te ha permitido educarte. ¿Que conexión podríamos establecer entre humor, inteligencia, cultura y sensibilidad?

    Al ingenio humorístico de Charlie podría haber respondido el ingenio humorístico de una revista satírica islámica (que también, sin ser lo mismo, islamista) y habría mucha risa y enfado por todos lados. Sin embargo, y lo que consterna, es la respuesta de una creación artística, considerada violencia cultural, con una agresión física extrema o asesinato.

    En tu visión de vida, compartida por la mayoría de la humanidad, el hecho de cometer tú misma un asesinato es una posibilidad improbable… ¿Cuán improbable podría ser que hubieran cometido asesinato esas personas si no se hubiera sentido ofendidas? ¿A qué ofensa responderíamos yo, Joan, y tú, Tatiana, con el asesinato sin dudarlo un segundo?

    Me encantará hablar de esto “y todo lo demás también” cuando nos veamos 😉

    Una vez más, un artículo que me ha hecho plantearme algunas cuestiones, y que si se te/nos hace corto es porque es complejo y condensa mucho de qué hablar… ¡en siguientes artículos!

    Este me ha gustado en la extensión que tiene; algo mayor que los anteriores, pero natural.

    Como agradecimiento, un enlace a una canción que me parece maravillosa y adecuada:

    Me gusta

    Responder

  5. josep
    Ene 08, 2015 @ 16:35:07

    No hay que confundir religión con espiritualidad, en todo caso es una perversión de ella. Cada uno es libre de creer en lo que quiera sin imponerlo a nadie, ya sea a la fuerza o seductoramente.
    Me parece muy grave que a los niñ@s se les adoctrine en cualquier tipo de religión o en cualquier otro tipo de adoctrinamiento ideològico.
    Vivimos en una sociedad donde impera el maltrato, las relaciones de poder-dominación. Nos han educado para obedecer o mandar.
    Un día una madre de la escuela donde llevo mi hijo, que era musulmana pero española, nos contaba que había dejado su bebé de pocos meses con una amiga suya musulmana marroquí . El bebé lloraba y lloraba y para cortarle el llanto esta amiga , y también madre, metió al bebé en la ducha con agua fría – y no era verano., para que dejara de llorar y de molestar. Cuanta violencia!
    Cuando a los niñ@s se les maltrata, se les violenta, se les abusa,no se les respeta…., se está sembrando más y mas violencia. Las formas de crianza y educación en la infancia son factores muy importantes a la hora de evitar o favorecer todo tipo de violencia social Mientras más autoritaria y religiosa es una sociedad, mas violenta e intolerante es.
    La violencia en nuestra “democràtica” sociedad está muy presente en televisiones, viedojuegos, manifestaciones deportivas, en el trato a los niñ@s..
    El sistema estado-capitalista no es otra cosa que violencia estructural, crimen organizado..

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: