Mitakuye Oyasin: la humilde hermandad con todo lo que es

Empezando a escribir me doy cuenta que siento una especie de ambivalencia hacia el concepto de humildad. La palabra que me surge en asociación es “ego”, otro concepto por el cual siento ambivalencia. Admito que he considerado elegir otro tema para este articulo, sin embargo seguir con él me ha dado la oportunidad de acceder a otra perspectiva.

Me parece que la humildad es una manera de entendernos, y de entender nuestro sitio en el mundo.

Mirarnos con honestidad quiere decir recoger todas nuestras facetas y hacerles un sitio para que puedan existir con empatía y compasión. Para mi esto quiere decir también hacer la paz con mi ego. Por muchos años me he sentido muy incómoda con esta parte de mí, he intentado ignorarla, suprimirla, entrenarla, ridiculizarla, todo sin mucho éxito,  excepto por la sensación de estar dividida y en guerra conmigo misma. Mirar a mi ego como la parte de mí que intenta satisfacer necesidades muy importantes como la seguridad y la existencia, me ha ayudado a encontrar empatía y a darle un lugar donde poder existir, cumpliendo su función de una manera mucho más tranquila.

Vivir con esperanza quiere decir estar conectad@s con el movimiento de la Vida que nos impulsa hacia su misterioso baile. Para mí esto quiere decir dejar de ver la Vida como una ecuación matemática que tengo que resolver, como una fuerza que tengo que someter a mis deseos y conceptos.

Vivir con humildad quiere decir encontrar nuestro lugar en todo esto.

mytakuye oyasin

Photo credit: All my relation, L.T Sparrow

La palabra “humildad” proviene de la palabra latina “humus”, que quiere decir tierra. La tierra nos ubica, nos da un sitio firme donde poner los pies. La tierra también es lo que está abajo, en relación al cielo. Quizás ser humildes nos indica una relación de pertenencia y a la vez de perspectiva.

Pertenecer a la tierra quiere decir estar sujetos a sus leyes y límites, quiere decir vivir en perfecta imperfección, en constante relación con la dualidad y las fuerzas de Vida y Muerte.

Con honestidad podemos aceptar esta realidad, sin ocultar las imperfecciones, sin huir del dolor. Con esperanza podemos mirar hacía lo que nos envuelve, este cosmos infinito, este universo asombroso… e intuir que hay algo más allá de los limites de la materia, de la Vida y de la Muerte, de la dualidad. Hay algo más allá de lo correcto e incorrecto, como decía el gran amante del misterio, Rumi.

Los pueblos autóctonos de Norte América, en especial los Lakotas, tenían una expresión para mí muy hermosa de manifestar su relación con la tierra: mitakuye oyasin, que quiere decir “todo es parte de mi familia”. Creo que esto es lo que más se acerca a mi definición de humildad. En humildad reconozco el vínculo que me une a todo lo que existe, me reconozco como parte integrante de este círculo.

La humildad me mantiene en relación con el asombro, pero no me quita mi proprio valor o integridad. Aunque en muchas culturas ser humildes tiene una connotación de “ser menos de “, de ser sujeto, inferior en un sistema jerárquico donde algunos seres se han otorgado arbitrariamente el valor de “ser más de”, en la expresión mitakuye oyasin me encuentro en familia, en una relación donde cada uno tiene su sitio de honor y su función.

La humildad me permite verme como parte de esta familia: aceptado a pesar de lo que percibo como mis imperfecciones, querido a pesar de lo que percibo como mis logros y virtudes. Y la humildad me permite ver la magnitud de esta familia que me envuelve, llenándome de maravilla y amor. Soy humilde, soy un ser de la tierra y del cielo, amo y soy amado.

PRÁCTICA DE HOY

Encontremos un momento para contemplar la expresión Mitakuye Oyasin en nuestro corazón. ¿Qué imágenes y emociones se despiertan?

¿Cuál es mi lugar en esta familia, soy consciente de él? ¿Cómo me veo a mí misma en este lugar, qué traigo conmigo en mi perfecta imperfección? ¿Cómo puedo celebrarme a mí misma y a la vez sentirme parte de este “algo” que es mucho más del “yo” que conozco en esta manifestación terrestre?

Puedo repetir en mi corazón como un mantra ” Soy humilde, soy un ser de la Tierra y el Cielo, amo y soy amada”.

Mitakuye Oyasin!

Os recuerdo que este articulo es parte de la sèrie “Desde la Oscuridad a la Luz, un camino de reflexión para las fiestas de Invierno”. Tiene más sentido leerlo dentro de este contexto, podéis mirar los articulos aneriores aquí a bajo y subscribir-os al blog para recibir los seguientes, hasta el 6 de Enero. Os deseo muy feliz año nuevo!

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