Mirar con el corazón abierto. La práctica de la honestidad

La capacidad de ser honest@s se funda, en mi opinión, en la capacidad de ser conscientes y en la práctica de enfrentarnos con el miedo. Sólo puedo mirar con honestidad aquello de lo cual soy consciente y de lo cual no tengo miedo. Las creencias más dañinas para la honestidad son las que están vinculadas con los conceptos de castigo y recompensa, y con la noción de ser correctos e incorrectos.
La honestidad nos invita a mirar con ecuanimidad y objetividad. La objetividad nos invita a focalizarnos en el objeto, o sea en lo que está separado de nosotros, dejando nuestras impresiones subjetivas aparcadas por un rato. Esto puede incluir una parte de nosotr@s mism@s: la honestidad nos permite mirar una parte de nosotr@s con la misma claridad que tendríamos al mirar algo externo.

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photo credit Paul Apal’kin, Invasion

 

Por esta razón, necesitamos la ayuda de nuestro testigo interno, la parte que nos observa,  para podernos preguntar: “¿Qué hay aquí? ¿Qué está pasando?”. La fuerza más peligrosa en desactivar el testigo interno es el miedo. Si algo dentro de mí tiene miedo de lo que voy a ver, esta parte procurará distraer o adormecer la consciencia. Generalmente lo que nos da miedo es lo que amenaza la satisfacción de nuestras necesidades, como por ejemplo el castigo, la pérdida o el cambio hacia algo desconocido.

En mi experiencia, las veces en las cuales me ha costado o me cuesta mantener mi honestidad es cuando veo algo en mí que me parece “incorrecto”, por lo tanto algo que no tendría que estar allí, que merece un castigo, algo que me genera sensaciones de culpabilidad y vergüenza. En ocasiones no he podido mirar una situación con honestidad porqué el hacerlo ponía en peligro una relación que no quería perder, quizás por miedo a la soledad, o porqué suponía un cambio que me generaba inseguridad.
Sin embargo, reconozco que cada vez había una parte de mí, muy pequeña y delicada, que intentaba hablarme con honestidad. Muchas veces me hablaba a través de mi “sensación en la barriga”, mis presentimientos; y cada vez otra parte de mí decía: “Bueno, esto no importa” o “Ya verás que todo se solucionará” o “Esto lo miraré en otro momento”… Aquí es donde la esperanza no debería utilizarse como escudo para no ver lo que nos da miedo, sino como la fuente de fuerza que nos permite mirar y aceptar de pasar por lo que tenemos que pasar, confiando que el resultado será mayor libertad, coherencia y paz en nuestra vida.

La honestidad se preocupa por lo que es auténtico, coherente. Nos permite mirar las cosas desde una perspectiva más amplia. A momentos necesitamos la ayuda, consciente o no, de otras personas para alcanzar esta perspectiva. Nuestr@s amig@s y familiares nos ofrecen reflejos de nosotr@s mism@s que nos podrían ayudar a ver algo en nosotros que está en nuestro “punto ciego”. Aunque estos reflejos a menudo nos llegan envueltos en juicios y criticas, podemos resistir la tentación de defendernos para podernos preguntar: “¿Hay algo aquí que me podría ayudar a verme con más honestidad?”
Esta honestidad tiene el objetivo de aportar crecimiento, no de herir ni humillar. Es una honestidad empática que respeta la integridad y libertad de la otra persona. Es distinto decir: “Así es como yo veo las cosas” de “Las cosas son así como yo las veo”, la honestidad no se impone, sino propone.

PRÁCTICA DE HOY

La práctica de hoy nos invita a examinar nuestras creencias sobre el castigo y la recompensa. ¿Cuáles son las cosas, en nuestra opinión que merecen un castigo?
¿Cuáles son las actitudes y acciones que condenamos?
¿Qué pasa cuando alguien actúa de manera equivocada, cual es la respuesta más “normal” en nuestra experiencia?
Podemos preguntarnos como estas creencias afectan la capacidad de ser honest@s, en nosotr@s y en los demás. ¿Estamos favoreciendo un entorno que facilita la honestidad, especialmente con la gente más joven, como nuestr@s hij@s?
Miremos alguna situación en nuestra vida donde nos está costando ser honest@s… ¿Hay algo allí que nos da miedo? ¿En qué manera podríamos acompañarnos para superar este miedo?

¿En qué manera podríamos expresar nuestra honestidad para que sea un agente de crecimiento y coherencia, respetando la integridad y libertad de la otra persona (o de una parte de nosotr@s mism@s)?
También podemos tomarnos un tiempo para escuchar los “mensajes de nuestra barriga”…

¿Hay algunas instancias en nuestra vida donde nuestra barriga nos está intentando decir algo y no le estamos haciendo caso? ¿Por qué?

Dediquemos este día a celebrar la claridad y coherencia que la honestidad trae en nuestravida.

Este articulo es parte de la serie “Desde la Oscuridad a la Luz, un camino para las fiestas de invierno”, la serie seguirá hasta el 6 de Enero. Si no has leido los articulos anteriores, los puedes mirar aquí abajo y si quieres recibir los proximos articulos puedes subscribirte al blog.

3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. maria antonia torra garrido
    Dic 28, 2014 @ 17:22:00

    Siempre con amor…….todo se cuida y todo se cura ! es el remedio sublime de la Unión!

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  2. Laia
    Dic 28, 2014 @ 22:55:50

    Muchas gracias Tatiana por esta serie de artículos, me está gustando y ayudando mucho precisamente en estas fechas….si tengo impresiones, en unos días las compartiría.
    besos
    Laia

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