Celebrar nuestras emociones

Las emociones son una fuerza poderosa que tenemos para conectar con nuestra parte más profunda y auténtica. Las emociones son un camino hacía un tesoro guardado en nuestro corazón, no son labirintos en los cuales perdernos, ní cataclismos para causar estragos dentro y fuera de nosotros.

open heart

La oscuridad que precede a la luz es un entorno rico, sin formas, lleno de potencial. Un lugar de caos, de indefinición, de unidad. Nuestro paisaje interior es a veces muy similar al de un bosque antes del amanecer… cosas se mueven en las sombras, somos concientes de ellas como si fueran sueños, despertándonos emociones y sensaciones que palpitan, que están vivas aunque quizás no seamos capaces de nombrarlas con precisión.

El reino de las emociones es un espacio en ocasiones oscuro, fluído, confuso y a la vez lleno de energía y fuerza.

Hay una maravillosa poesia que encapsula el tipo de relación que podríamos mantener con nuestras emociones:

Esto de ser humano es una casa de huéspedes,

Cada mañana un nuevo arribo.

Una felicidad, una depresión, una maldad,

algún momento pasajero de conciencia

viene como un visitante inesperado.

Dale la bienvenida y entretenlos a todos!

Aunque sea una multitud de dolores,

que violentamente saquean tu casa.

Trata a cada huésped honorablemente.

Puede que esté vaciándote para alguna nueva delicia.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia,

encuéntralos en la puerta riendo

e invítalos a pasar.

Da las gracias por quien sea que venga

porque cada uno ha sido enviado como

un guía del más allá.

Jalaluddin Rumi, Persia (1207-1273)

La luz del pensamiento nos puede ayudar a ver con más claridad lo que se mueve en estos territorios internos, nos ayuda a nombrarlos, a reconocer sus formas y sus movimientos, pero en este proceso el pensamiento también nos aleja de ellos y, de alguna manera, limita su vitalidad.

La capacidad de sentir nos conecta con la vida de una manera muy singular, complementaria al pensamiento. Si el pensar nos conecta con la esencia de las cosas más allá de la materia, permitiéndonos investigar y hacer conexiones, las emociones nos conectan con la esencia de las cosas a través de la materia.

Es en el contacto sensorial donde las emociones se despiertan, y aunque no siempre nos aportan claridad en el sentido lógico de la palabra, nos proveen de una experiencia directa y personal, profunda e integral.

Las emociones son, por su esencia, personales y no se pueden compartir con tanta facilidad como los pensamientos. Las emociones son brújulas que nos ubican en el mundo y nos relacionan con él, íntimamente conectadas con nuestras necesidades y, por lo tanto, con el flujo de la vida. Según la Comunicación Integrada, su objetivo es alertarnos de que nuestras necesidades están o no satisfechas y capacitarnos para encontrar estrategias adecuadas para satisfacerlas y alinearnos con nuestros valores.

A la vez, cuando entendemos las necesidades como una manifestación de la Vida, podemos intuir la presencia de una dimensión que va mucho más allá de lo personal y que nos conecta con aquello que resulta esencial en la vida de todos los seres humanos. Nos dispone a la empatía y nos une desde el corazón a la experiencia de otro seres vivos de una manera que el pensamiento no logra.

Mediante las emociones se despierta el impulso artistico, o sea, el impulso de trascender nuestras experiencias personales y encontrar un significado común, una conexión inmediata, no lógica con la experiencia humana.

Así vemos que, si bien por un lado las emociones son muy personales y vinculadas a nuestras experiencias en el mundo materíal, también nos pueden ofrecer un lenguaje que va más allá de nuestra individualidad y nos permite extender la mano a las experiencias inherentes a la condición humana.

En estos días de reflexión, podemos dejar que la luz del pensamiento ilumine suavemente nuestras emociones, como la luz del amanecer. Podemos crear un espacio para realmente sentir lo que sentimos, en nuestros cuerpos, en el lugar tierno de nuestro corazón. En vez de perdernos en la tormenta de las emociones podemos intentar bailar con ellas, transformarlas en un acto artistico, en un hilo de luz que nos conecta con la enormidad de la vida, con la compasión.

PRÁCTICA DE HOY

Celebramos nuestras emociones hoy abriendo un espacio de escucha.

¿Qué se mueve dentro de mi?

¿Cuál es el mensaje de mi emoción, de qué necesidad me quiere hablar?

¿Si mis emociones fueran colores, sonidos, movimientos, palabras… qué serían?

¿Cómo puedo expresar esta emoción a través de un acto artístico, aunque pequeño?

Dedicamos el día de hoy a sentir las emociones y permitir que nos lleven más allá de nuestras condiciones personales, que revelen su belleza y que nos conecten con todos los seres que, ahora mismo o en algún momento, han vivido esta emoción.

Si os ha gustado este articulo, os invito a dejar un comentario para compartir vuestras experiencias y reflexiones…

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