Conectar Profundamente con las Necesidades

Este artículo traza el proceso ofrecido por Robert Gonzales llamado “Transformar el dolor de las necesidades insatisfechas”. Pulsando arriba podras descargar la hoja de trabajo por este proceso.

Muchas veces he tenido la experiencia de llegar a una transformación palpable con un asunto difícil o un conflicto una vez que las necesidades reales a la raíz del mismo han sido identificadas. Sigo asombrada e inspirada por el poder que nuestro reconocimiento de las necesidades puede tener en nuestros esfuerzos por relaciones más auténticas y conectadas. Por esta razón, he estado muy interesada en el proceso ofrecido por Robert Gonzales, ya que realmente nos permite profundizar aún más en esta toma de conciencia, creando así más conexión y claridad.

Un cambio fundamental de perspectiva en la comprensión de las necesidades se produjo en mí cuando empecé a considerar la palabra “necesidad” no como algo que falta, si no como algo que ya está presente. Lo que quiero decir con esto es que la necesidad no apunta a un espacio vacío que quiere ser llenado, sino que define a un tipo de energía o cualidad que es esencial para la realización de la vida.

Esta imagen me parece muy útil para conectar con las necesidades desde un lugar amplio, cálido y más luminoso en mí misma. También me conecta con un sentimiento de gratitud y con una dulce sensación de vulnerabilidad que supongo me solidariza con todos los seres que, como yo, vivencian el cumplimiento o el anhelo de esa necesidad.

Me gusta mucho la observación hecha por Robert Gonzales cuando describe cómo, en la práctica de la Comunicación No Violenta, a veces podemos identificar la necesidad de una manera mecánica, intelectual y procedemos a utilizar la “fórmula” CNV como una especie de atajo para llegar a nuestra petición con bastante rapidez. Este enfoque a menudo se percibe como vacío e incluso manipulador, a pesar de que parece ser “CNV perfecto.” Me parece esencial que recordemos, una y otra vez, que la CNV no es una técnica, no un atajo, sino un proceso que nos invita continuamente a estar vivos y presentes con lo que está pasando.
Por lo tanto, el proceso que propone Robert Gonzales es un paso más en esta práctica.
Se presenta en un formato escrito para poderlo usar como practica de diario y tambien por la claridad de verlo desplegado sobre el papel. Como siempre es importante recordar que el proceso está en este formato para hacer mas fácil su aprendizaje, con el tiempo y la práctica, se convierte en algo fluido y natural.

Una hoja de papel se divide en 6 espacios:

1 ESTÍMULO-OBSERVACIÓN 2 REACCIÓN-INTERPRETACION
(Transformar los juicios)
A, B, C
3 SENTIMIENTOS – NECESIDADES 4 DUELO

5 BELLEZA DE LA NECESIDAD 6 SOLICITUD – ACCIÓN

La primera parte (1) del proceso consiste en ser claros sobre el detonador, osea, la situación que estimuló nuestra reacción. Es importante ser capaz de escribir sólo lo que pasó, los hechos. Por ejemplo: “Mi madre no respondió a mi carta”.

En la segunda etapa (2) nos encontramos cara a cara con nuestro diálogo interno. ¿Cómo estamos leyendo lo que pasó? ¿Qué nos estamos diciendo acerca de él? En resumen, ¿cómo lo interpretamos?

Este paso se divide en 3 partes (Transformar los juicios):

A. Reconocer nuestras interpretaciones
B. Abrazar nuestras interpretaciones
C. Ser dueños de nuestras interpretaciones

Puntos A y B tienen un valor significativo para mí en términos de la atitud hacia nuestras propias interpretaciones y juicios. Es común, en mi experiencia, tener una actitud negativa, hasta condenadora, hacia nuestras interpretaciones, como si ellas no deberían estar allí, como si no debiéramos interpretar o juzgar. Me he dado cuenta que el hecho de tomar conciencia de que estamos sacando una interpretación o un juicio, nos puede provocar sentimientos de culpa o vergüenza. El primer paso (A) consiste en hacer un listado de todas las interpretaciones y juicios que tenemos sobre el asunto en cuestión.
Abrazar nuestras interpretaciónes (B) es una forma de neutralizar esta atitud y darle permiso a nuestros juicios de estar allí y de expresarse. Me gusta la manera en que Robert señala que la energía de nuestros juicios en realidad es la clave para conectar con la poderosa belleza de la necesidad. En otras palabras, más fuerte es la energía detrás de nuestro juicio, más fuerte será nuestro valor de la necesidad detrás de él.
Abrazar nuestras interpretaciones significa dejarlas hablar auténticamente, con la energía en el que se manifiestan dentro de nosotros. En mi ejemplo podria ser: “Mi madre no me quiere, es una insensible!”. Nos podemos permitir que nuestra frustración, ira, tristeza se exprese mientras verbalizamos nuestros juicios. Parece que esto es un momento de gran transformación: la energia se libera y se suelta, es el principio de ser dueño de nuestras interpretaciones. Nos quedamos en esta parte hasta que sentimos una transformacion de la energía en nuestro cuerpo y en nuestras emociones.

El siguiente paso (C) nos ayuda a diferenciar entre el estímulo y nuestra interpretación. Traemos a la memoria el estímulo, pero esta vez verbalizamos nuestro juicio comenzando con: “Yo me estoy diciendo que …” o algo por el estilo. En mi ejemplo podría ser: “Mi madre no respondió a mi carta y me estoy diciendo que no me quiere.”
Una vez más, hablar en voz alta puede provocar un verdadero cambio en la percepción y en la capacidad de ver el espacio entre la realidad y nuestra manera de verla, o darle un significado.
Sólo cuando tenemos una verdadera sensación de haber transformado los juicios, o sea de habernos dado cuenta que los juicios no son la realidad si no nuestra forma de ver la realidad, llegamos al siguiente paso (3): los sentimientos y necesidades.
Comenzamos a identificar los sentimientos involucrados en nuestras interpretaciones y, sobre todo, las necesidades que ellos apuntan.
La pieza fundamental de este trabajo consiste en entrar en un contacto más profundo con las necesidades que percibimos, no sólo dándoles un nombre y siguiendo adelante. Una vez más, es importante darse cuenta de nuestras reacciones corporales y emocionales. Las necesidades tienen 3 componentes:
1 Significado- o sea lo que la necesidad representa para nosotros.
2.Fisico- o sea, como experimentamos la necesidad en nuestro cuerpo.
3.Emocional- o sea, cuales emociones estan asociadas con la necesidad.

Es fundamental luego dar espacio suficiente para el proceso de duelo (4). El duelo es un umbral muy importante. Permite que nuestro corazón se conecte plenamente con la preciosidad de la necesidad y el gran valor que tiene para nosotros, aunque en este momento no ha sido satisfecha. Es, en palabras de Robert, “un dolor dulce”. Encuentro dos ideas particularmente útil en este paso.
Hay ciertas necesidades que podríamos definir como “necesidades fundamentales”. Con esto podemos entender esas necesidades que han sido repetidamente no satisfecha en la primera infancia y que consisten en lo que comúnmente llamamos “trauma infantil”, cada uno tiene los suyos. Puesto que las primeras experiencias se viven principalmente en una conciencia no verbal, en lo que se conoce como la parte límbica del cerebro, se encuentra a menudo que esos traumas estan alojados en nuestros cuerpos en una especie de memoria celular a la que nuestra mente consciente es, a menudo, ciega. Cuando estas necesidades no son satisfechas, o percipimos como incumplidas, nuestras reacciones pueden desencadenarse de una manera poderosa y oscura. Son aquellas reacciones que occuren casi sin que nos demos cuenta o que tenemos la sensacion que estan fuera de nuestro control. Acompañando estas reacciones encontramos todo un repertorio de pensamientos que se puede denominar como “creencias fundamentales”, o sea, el conjunto de interpretaciones que hemos llegado a construir para dar sentido a las experiencias traumáticas infantiles. Por ejemplo, “Yo no soy digno de ser amado”, “Estoy destinado a estar solo”, “Siempre voy a fallar”, etc. Una vez más, necesitamos desenmarañar nuestros pensamientos para que estas creencias fundamentales salgan a la luz, porqué a veces parecen estar en total contradicción con nuestras creencias o valores conscientes y puede ser desconcertante descubrir que en un lugar oscuro de nuestra psique estamos en contratición con nosotros mismos.
Entender esto nos puede ayudar con la segunda idea que voy a proponer: hay una gran diferencia cualitativa entre la experiencia de duelo y la experiencia del sufrimiento.
El duelo se caracteriza por un ablandamiento del cuerpo y una abertura del corazón. Es un sentimiento dolorosamente vulnerable y, sin embargo, expansivo. En mi experiencia es una lección de humildad en reconocer mi vulnerabilidad humana y saber que la comparto con todos los seres vivos. Me conecta con el dolor como parte inerente de estar viva y sin embargo lo aprecio. Despierta mi compasión.
El sufrimiento, en el otro extremo, se caracteriza por una contracción del cuerpo y por la trayectoria circular de nuestro pensamiento. El sufrimiento es más íntimamente relacionado con nuestra interpretación de la realidad, con nuestras “creencias”, coje su energía de las historias que nos contamos, en particular sobre el futuro. La intensidad del sufrimiento se ve agravado con el tipo de historia que dice: ” esto nunca va a cambiar”, “nunca me voy a recuperar de esto”, “nunca vamos a solucionar el problema”, etc, por lo tanto, bloqueamos nuestro presente en un futuro ineludiblemente condenado . Con razón, nos sentimos desesperados cuando creemos a estas historias. Es má que necesaria la diferenciación aquí entre nuestro sufrimiento, nuestras interpretaciones y la realidad del presente.

Después de haber hecho estas dos puntualizacciones seguimos el proceso a la etapa llamada “La belleza de la necesidad” (5).
No estoy segura de cómo este paso se podria poner por escrito ya que yo lo he experimentado más como un cambio en mi energía, mi forma de percebir la situacion en lugar de algo que se puede verbalizar con palabras concretas. Cuando estamos en ese espacio suave de duelo, cuando nuestro corazón se ha roto y ablandecido por el reconocimiento de que algo tan precioso para nosotros no ha encontrado su eco en nuestra realidad presente, podemos conectar mucho más fácilmente con la belleza de lo que anhelamos. Me resulta muy difícil poner esta parte en palabras. No es tanto que sentimos dolor porque nos falta algo, si no que experimentamos la preciosidad de la necesidad. En un sentido más universal, podemos apreciar lo importante que esta necesidad es para la vida en general y lamentamos la pérdida de oportunidades de experimentar la alegría que sabemos viene al encontrar el reflejo de esta necesidad en nuestra experiencia concreta. Se trata de una entrega, una celebración de lo que sabemos enriquece la vida.
Una forma de encontrar una conexión con esta experiencia podría ser traer a la memoria un momento en nuestra vida en el cual nuestra necesidad ha encontrado su cumplimiento y conectar con el sentimiento que surge entonces. Esto nos permite recordar, a nivel corporal, la sensación expansiva de la necesidad, su preciosidad, su energía viviente.

En fin, si esto surge, llegamo al paso de las peticiones (6). Quizas despues de haber conectado en esta manera tan profunda con nuestras necesidades, tenemos una idea mas clara de las acciones que se podrían tomar para satisfacerlas. A veces, el simple acto de haber conectado con la belleza de la necesidad ya nos satisface, y nos sentimos mas relajados, mas abiertos. A veces la unica acción que podemos tomar es de aceptar la situación y empatizar con nosotros mismos. De toda manera, este proceso nos ha ayudado en acercarnos a nuestro corazón tierno, a ser más presente y consciente. Este tipo de atención en sí misma puede ser sanadora y transformar el dolor inicial de la necesidad insatisfecha.
Utilizar este proceso en forma escrita nos permite tomar el tiempo de ver claramente cada paso y acompañar nuestra toma de conciencia con atencion. Tambien utilizar los pasos del proceso en un contexto de co-escucha puede ser muy valioso porque el hecho de verbalizarlos en voz alta tambien nos permite alcanzar una cualidad de atención y presencia muy alta.

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