Con la cara a la pared: un mapa para navegar los conflictos. Parte 2

En el artículo anterior, nos centramos en un aspecto de las conversaciones que se pueden dar en un contexto de conflicto: la escucha empática.

Como creo de haber manifestado, este tipo de escucha es esencial para romper la imagen del “enemig@”, o sea la manera de ver la otra persona como separada de mi, en oposición a mi. Cuando mantengo este tipo de imagen hacia la otra persona, de una manera muy sutil estoy “deshumanizando-la”, la estoy convirtiendo en un exiliad@ de la raza humana que no se merece comprensión y compasión por el hecho de ser “malo”. La escucha empática recupera la dignidad de las personas, reconoce su valor inherente, presupone una bondad fundamental que se ha provisionalmente ofuscado y que queremos volver a ver. La escucha empática comunica: “Quiero verte como el maravilloso ser humano que eres aunque me cuesta mucho entender tus acciones y sostener el dolor que se ha despertado en mi a través de ellas”. La escucha empática es un acto de valentía y rebelión radical, nos pone fuera del juego del “bueno/malo, castigo/recompensa” y nos encamina hacia la restauración de una relación de comunión y compasión. 

Esto no quiere deafinandocir que se fácil encontrar dentro de nosotr@s la capacidad de escuchar de esta manera, de hecho, es muy complicado. Es importante reconocer cuando mi dolor está siendo tan presente como para dificultarme esta apertura hacia la otra persona, y en este caso dirigir la empatía hacia mi mism@. El movimiento de la empatía es de sanar, junta lo que estaba separado, acoge lo que se había alejado. Más

Sobrevivir el trabajo de grupo: ¿qué necesitamos en nuestro kit?

Trabajar, o vivir, en grupo puede ser una elección o algo que nos pasa como efecto colateral de tener un trabajo, una actividad o un proyecto. Quizás no nos habíamos planteado desde el principio que el trabajar con otras personas sería un factor bastante importante del proyecto, quizás no nos habíamos preguntado en qué consistiría trabajar con otras personas y cúales serían los elementos fundamentales para hacer de este trabajo algo no solo exitoso sino placentero.

Es posible que, sin habernos hecho estas preguntas, nos encontramos en situaciones complicadas, que además despiertan toda una serie de emociones intensas y relaciones conflictivas. A menudo tenemos la sensación que no estamos bien equipados para la situación, sea a nivel personal sea a nivel de estructura y organización.

¿Cúales serían las cualidades o capacidades necesarias para sobrevivir el trabajo de grupo con una sonrisa?

Palabras como: responsabilidad personal, transparencia, honestidad, claridad de roles y responsabilidades, buena comunicación, auto evaluación, apoyo mutuo, inclusión, valorar diferencias... emergen como guías hacia una perspectiva más deseable y sana. ¿Cómo alcanzarlas? ¿Cómo llevarlas a la práctica?

En el contexto de cualquier relación interpersonal tenemos varios factores que afectan la situación, la estructura es muy a menudo un factor que no valoramos suficientemente. A menudo no somos conscientes de como la estructura misma puede afectar las relaciones personales y el comportamiento de las personas.

El modelo Sociocratico nos propone toda una serie de herramientas de estructuración que favorecen la puesta en práctica de procesos donde las palabras mencionadas anteriormente pueden realmente coger sentido y forma, donde las personas se sienten apoyadas en su proprio desarrollo personal, donde los intereses del grupo y los de los individuos encuentran un punto de equilibrio para evitar las dinámicas de “quemadura”.

En este video encontrarais algunas de las propuestas que la Sociocracia ofrece para responder a los retos más comunes a los que cualquier grupo de personas con un objetivo común se enfrenta. Espero que os parezca interesante y útil.

Para más información sobre talleres y cursos de Sociocracia, podéis mirar la agenda o poneros directamente en contacto con migo a despertandolaeducacion@gmail.com

Porqué no me interesa que me pidan “disculpas”

Uno de los cambios paradigmales que nos propone la Comunicación Integrada consiste en abandonar de una vez por todas el concepto de culpabilidad. Para dar este paso, tenemos también que desvincularnos de todo lo que va con el “pack” de la culpabilidad: castigo, recompensa, ser buen@/mal@, y todos los pensamientos que empiezan con “debería” o “no debería”, etc.

Es un paso que nos cuesta dar, a veces incluso no queremos darlo, porque nos parece que si salimos de este paradigma no queda ningún tipo de parámetro para satisfacer nuestras necesidades de justicia, cuidado, responsabilidad, aprendizaje.

culpabilidad, castigo, reconpensa, responsabilidad, empatía, resolución de conflictos

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¿Es la empatía una herramienta peligrosa?

Recientemente, he tenido un par de conversaciones con un amigo que me han dejado un poco inquieta.
Los dos estamos implicados en colectivos que trabajan para un cambio social y un nuevo paradigma, los dos nos enfrentamos con situaciones que parecen obstaculizar este cambio desde dentro el colectivo mismo. A menudo observamos dinámicas de poder oculto, lo que se suele denominar como juegos de ego, conflicto, enfrentamiento, manipulación, etc.
Este amigo me cuenta que en estos casos la empatía es una herramienta peligrosa, que puede perjudicar al colectivo dando cuerda a las dinámicas tóxicas de algunos individuos… Inmediatamente esto choca con algo muy profundo dentro de mí. Soy consciente de haber vivido en entornos más o menos protegidos, donde los conflictos normalmente tenían un nivel de conciencia personal bastante alto. Para mí, la fuerza de la empatía ha sido asombrosa en su capacidad de resolver conflictos que parecían no tener salida, a la hora de encontrar una conexión entre personas que no pensaban tener nada que ver las unas con las otras. Pero este amigo me está hablando de otros contextos, donde hay violencia, inconsciencia, patrones de agresividad muy arraigados… y me pregunto, con un poco de angustia, si la Comunicación Integrada y la empatía son fuerzas poco útiles en estos entornos, incluso dañinas, como sugiere él.
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